Canción; Wait - M83
Kuroo Tetsurō.
Hoy descubrí algo nuevo...
Odio los cementerios.
Odio las flores bien ordenadas sobre una tumba.
Odio los sollozos de gente que nunca estuvo con ella.
Odio ver la cara de su abuelo.
Odio los días soleados.
Odio sentir ese maldito sentimiento de no poder haber hecho más.
Y hasta un punto, la odio a ella.
El día no estaba como suele estar en las películas cuando se muere el mejor personaje, no había lluvia ni siquiera alguna nube que se acercara. Quizás era una mala broma del universo.
Estaba soleado, al menos no lluvia o hacía frío, no podría soportar sentir el frio recorrer mi piel.
El llanto desgarrador de la madre de Zune sonaba por sobre las lapidas, la familia estaba junto, aunque parecían totalmente destruidos. El padre tomaba a la señora entre sus brazos mientras lagrimas mojaban su traje.
Aún así, no podía dejar de mirar las letras frente a mí, aunque todo el equipo llorase, aunque la madre de Zune gritara de dolor.
– Kuroo.
Me volteé lentamente sin querer despegar de vista la linda lapidad con el mejor nombre que pude escuchar.
– Kuroo – Volvió a murmurar su padre casi sin voz.
Con una gran fuerza miré al hombre frente a mí, estaba mal, cualquiera que perdiera a su esposa e hija de la misma manera se vería así. Sus ojos estaban abiertos con una gran fuerza, las ojeras ocupaban gran parte de su rostro y su cabello estaba bastante largo y mal cuidado.
No era el señor que conocí, ninguno de los dos era el mismo que antes.
Abrí mi boca, aunque de ella no salió absolutamente nada, el nudo en mi garganta se encargaba de ello. Mis ojos estaban extrañamente secos, aunque no hubiese llorado en ningún momento, ninguna lágrima había salido de ellos.
Sin embargo, mi cuerpo no tenía energía, me cerebro estaba cansado de sobre pensar todo y solo pedía que por una maldita vez se callara.
Y mi cuerpo, mierda, mi cuerpo solo la quería abrazar, escuchar sus latidos, escuchar el sonido de la cámara sacando fotografías.
– Ella, te dejó esto – Murmuró bajando la mirada.
Fruncí el ceño, él lo sabía, el doctor lo sabía, sabían que pasaría con Tarāmi. Sin esperar más tomé la caja que me presentaba, era mediana y de un lindo color turquesa.
El nudo en mi garganta se hizo tan grande que tuve miedo.
– Me pidió... Que no te dijera – Susurró con ojos cristalinos – Dijo que estarías bien... – La frase se cortó antes que terminara.
No quería verlo, el odio en mi pecho era bastante grande, rápidamente desvíe la mirada, me negaba a caer bajo sus sollozos.
– Pues... Se equivoco – Murmuré con amargura. El silencio de hizo presente, me sorprendió escuchar una leve risa por su parte.
– No lo creo, (T/N) no se equivocó contigo.
El silencio se hizo presente. Ninguno dijo nada, sin embargo, el odio en mi pecho se hizo lo suficientemente grande.
– Tetsurō – Llamó.
– Kuroo.
Rápidamente desvíe la mirada, Kenma se encontraba junto al equipo, ellos habían venido como grupo, no se veían bien.
– Adiós señor Tarāmi – Susurré, las palabras no querían salir de mi boca aunque lo intentase –, y gracias por haber cuidado de ella.
(. . .)
– Mierda.
No espere que lo primero que vería en la caja serian mis tarjetas. Todas estaban bien ordenadas en la fecha y amarradas con un lindo listón marrón.
Mordí con fuerza mi labio en la oscuridad de mi habitación. Era de noche, hacía frio, Tarāmi estaba muerta, ella se había ido junto a su madre.
Aunque me negaba a aceptarlo. Lo segundo que vi fue una tarjeta de memoria, me tardé unos segundos en poder saber dónde iba. Rápidamente prendí el computador y coloqué la tarjeta dejándome caer sobre la silla de mi escritorio. Suspire tapando mi rostro, todo había pasado tan malditamente rápido.
¿Y si hubiera ido al hospital?
¿Y si no hubiera asistido a mi licenciatura?
Hubiera escuchado un "Te amo" salir de sus labios, quizás hubiéramos tenido una estúpida despedida de amantes.
Hubiera estado con ella.
Cuando mi computador se prendió fui rápidamente a la tarjeta, recordé con agonía que era la que meses antes le había regalado. Había muchas carpetas lo suficientemente ordenadas. Una que llamó mi atención, e hizo que todo dentro de mi explotara.
Las lágrimas rápidamente se asomaron dejando salir un lamentable grito.
"Estúpido Gato"
Kuroo Tetsurō.
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𝔼𝕤𝕥ú𝕡𝕚𝕕𝕠 𝔾𝕒𝕥𝕠 - 𝕂𝕦𝕣𝕠𝕠 𝕋𝕖𝕥𝕤𝕦𝕣ō.
Hayran KurguDicen que entre más niegas tus sentimientos por alguien más grande estos se hacen, acertaron completamente. Él instituto Nekoma contaba son innumerables clubes para todos sus estudiantes, entre esos él raro club de periodismo. Sin embargo (T/N) Tarā...
