DÍA VEINTISÉIS

83 16 157
                                        

No es posible controlar los sentimientos. Son algo natural, y como la naturaleza, son imprescindibles, imprevisibles e imparables... y en ocasiones, catastróficos.

Al final, convencimos a los demás de quedarse e ir a clases mientras Christian y yo íbamos a averiguar sobre mi padre. Bueno, en eso ando; porque Lorena tiene una mala cara que espanta.

-Alicia, tu padre es peligroso. Y por muy adonis que sea R.D.E. -esta tía nunca dejará de llamarlo así-, ni el Increíble Hulk puede parar una bala.

Bueeeeno, que Hulk tiene unos pectorales que seguro que son a prueba de balas...

-Lorena, tienes toda la razón. Pero dime algo, ¿acaso tú eres a prueba de balas?

-No... pero-

-¡Pero nada! ¡No vienes y punto!-ya, joder. Que me quiere y eso, pero eso molesta.

Miro a la otra esquina. Los chicos se están riendo. Supongo que Christian no debe haber pasado cuatro horas para convencerlos de que no hay de que preocuparse.

Voy a preguntarle a Mónica qué significa R.D.E. (ya que Christian no se digna a decirlo), pero el sentimiento de náuseas me frena. Falsa alarma.

-¿Estás bien?-me pregunta Mónica, debo estar blanca.

-Llevo como dos días teniendo unas náuseas que ni te cuento...-le respondo, ligeramente asqueada.

Ella alza una ceja.

-¿Náuseas eh? ¿Qué tal el período?-pregunta.

-¿Mis notas?-ahora soy yo quien alza una ceja.

-No-ella ríe levemente-, el otro período. Cuando yo tuve náuseas una vez, fue porque desapareció. Y creo que sabemos lo que eso significa...-insinúa.

-¿Que tienes menopausia demasiado joven?-pregunta Lorena.

-No, idiota-dice Mónica, pero al momento se retracta-. Es decir... perdón, por lo de idiota. Supongo que es la costumbre de andar con chicos siempre.

-Tranqui.

-Como sea, ¿qué tal el período Alicia?

Pienso la respuesta. La verdad, está bien. Me cayó los días correspondientes y además, mis relaciones sexuales hasta ahora han sido con preservativo (gracias incluso al chico) y demasiado recientes.

-No, no creo que sea el asunto de los nueve meses-respondo, estoy segura.

-Ya-se encoje de hombros-. No tengo nada en contra de la maternidad; incluso, si ahora mismo termino embarazada, creo que sí me convertiría en madre. Pero a mis dieciséis y con un chico muy inestable, no era el momento-no sé porque nos explica eso pero la entiendo.

Por ejemplo, hasta ahora, ser madre no está entre mis planes. Siempre digo que mi primer error fue nacer, y mientras pueda evitarlo, no desearía quedar embarazada. Al menos, no hasta dentro de una década.

-Me pregunto cuál será la reacción de Christian cuando le digas que estás embarazada-divaga Lorena en voz alta.

Voy a corregirla, diciéndole que no estoy embarazada, cuando un ¿¡QUÉ!? me interrumpe.

-Estás...-Christian con los ojos como platos (literal) hace una pansa imaginaria y yo comienzo a reír junto con Lorena y Mónica.

-Ahí tienes tu reacción -le digo a Monroe, y antes de que Christian termine calvo del estrés, aclaro-. Y no tonto, no estoy embarazada.

El alivio es tan evidente, que casi ofende. Pero prefiero dejar esa conversación para después.

Nos despedimos de los demás e iniciamos el viaje de casi tres horas en moto hasta mi zona de Tampa.

30 Días Donde viven las historias. Descúbrelo ahora