Buscaba sin saber
Lo que encontré en tus brazos
Me había resignado
A una vida en soledad
Sin pena ni pasión
Y en eso apareciste
Todo cambió
Finalmente había llegado el día, se sentía extrañamente nervioso, nunca se había sentido así, debía ser quizá el hecho de que nunca había hecho algo como eso.
Nunca imaginó que el tener que conocer a un par de humanos le pudiera causar tal sentimiento, bueno, la verdad ya los conocía, pero era, bueno, ahora era diferente ¿No?
Iba a pedir la mano de su hija, algo que quizá debió haber hecho desde hacía un tiempo, pero no se atrevía; pero después de todo es lo que se debía hacer, así pues organizaron todo para aquel día.
- No te preocupes Inuyasha, todo saldrá bien -lo consolaba Kagome, nunca lo había visto así. Aunque debía admitir que ella se sentía igual de nerviosa.
Llegó la hora, Kagome ya lo esperaba, nadamás tocó la puerta, por primera vez desde que los visitaba, tocó la puerta y esperó con impaciencia a qué le abrieran, por suerte Kagome estaba igual de impaciente y corrió apenas escuchó el toque.
Se sonrieron nerviosos, detrás de Kagome estaba su abuelo, con un semblante sumamente serio.
- Inuyasha, te estábamos esperando -dijo y haciendo a un lado a Kagome, se paró frente a Inuyasha, y éste hizo una leve reverencia, Kagome pensó entonces que quizá había pedido algún consejo a Miroku.
Pasaron entonces a la sala donde se encontraba su mamá y Sota, quién también parecía metido en su papel de hermano; su mamá lo veía con paciencia, aunque le hubiese encantado abrazarlo y decirle que estaba feliz de que finalmente fuese parte de la familia, había reglas que seguir, más aún por petición de su padre.
Así pues la velada transcurría con increíble actuación por parte de su familia, porque sí, Kagome sabía que ellos estaban felices porque se casarían finalmente. Inuyasha estaba pensativo, esperaba que no se tomara aquello de mala forma, por debajo de la mesa tomó su mano y le dió un apretón, Inuyasha no volteó a verla, pero Kagome alcanzó a ver cómo disimulaba una sonrisa.
Aquella extraña convivencia al fin terminó e Inuyasha parecía más relajado, aunque no lo demostrara, estaba feliz de que aquella parte hubiera terminado.
El abuelo y la mamá de Kagome les dieron la bendición, Sota, su hermano, abrazó a Inuyasha, lo que conmovió a toda la familia. Bien, se dijo, oficialmente había conocido a los padres de Kagome, escuchó historia tras historia tanto de ella como de cada uno de ellos, escuchó los consejos de su abuelo, de su mamá e incluso del pequeño Sota.
La verdad es que Inuyasha no podía quejarse, aquello había sido mera formalidad, pues sabía que la familia de Kagome lo había aceptado apenas ella se los presentó, ella lo había adornado demasiado con su familia, pero en cualquier caso, no la decepcionaría, estaría a la altura de esas espectativas.
Después de todo, había esperado por Kagome más de 500 años, era la única mujer que podía ser dueña de su corazón, podía hacer con él cualquier cosa que quisiera.
Aquella noche Inuyasha no pasó a la habitación de Kagome, sino que fue directo a dónde estaba el pozo y saltó, ya tendrían tiempo de sobra para estar juntos, ambos lo sabían.
Inuyasha regresó a su época y aquella sonrisa tonta no se borró de sus labios dueante días.
ESTÁS LEYENDO
Are You Bored Yet?..
FanfictionHaciendo el #Flufftober de #EsDeFanfics . Conjunto de Drabbles de InuYasha, no tienen conexión entre si. COMPLETA.
