If the world makes you confused
And your senses you seem to lose
If the storm doesn't wanna refuse
And you just don't know what to do
Look around
I am here
Doesn't count
far or near
I am by your side
Just for a little while
We'll make it if we try
Inuyasha caminaba día a día entre el pozo y la aldea, no había día que no fuera a ver si acaso Kagome había regresado, pasaron tres años hasta que, mientras sostenía a una de las gemelas de Sango y Miroku, percibió aquel aroma tan familiar para él, salió corriendo hacia el pozo, donde Kagome estaba casi por salir, le tendió la mano con el corazón saliéndosele del pecho, no lo creía, al fin estaba ahí, finalmente estarían juntos.
No había palabras que describieran su felicidad, no había nada que pudiera decir para que ella supiera cuánto la había esperado, pero daba igual, sabía que al igual que él ella ansiaba que aquel día llegara, Inuyasha sosteniéndola por la cintura la abrazó más a él y le dijo:
- Bienvenida a casa -porque él de hoy en más sería su casa, el hogar al que podría regresar, donde siempre la estaría esperando.
- Te hice esperar mucho Inuyasha -las lágrimas de felicidad rodaban por su rostro, no cabía de felicidad, y es que, todos esos años no había dejado de pensar en él ni un solo momento, había vivido tanto tiempo esperando aquel reencuentro, una vida junto a él no sería suficiente pero, no la desperdiciaría por nada del mundo.
Poco a poco fueron llegando, primero Shippo quien corría mucho más rápido ahora, llegó después Miroku quien traía cargando a las dos gemelas, detrás venía Sango con su pequeño bebé, al que acaba de tener, detrás de ella llegó la anciana Kaede con Rin, era increíble, todos estaban ahí, en sus rostros pudo ver que no sólo Inuyasha la había estado esperando, ellos también.
Se abrazaron efusivamente, Kagome felicitó a Sango y a Miroku por sus tres hijos, eran hermosos claro, Rin se veía un poco más grande pero seguía teniendo la misma cara y peinado de siempre, tal vez tendría unos 14 años; la anciana Kaede seguía teniendo buena salud, lo que le alegraba mucho, Shippo se había vuelto un zorrito muy fuerte, Kohaku llegó unos días después, había crecido mucho, era un hombre después de todo.
Después de aquellos primeros días, en que su llegada había sido asimilada por completo, pudo estar con Inuyasha a solas, paseaban de un lado a otro, sin rumbo fijo, no necesitaban más nada que a ellos mismos; a Inuyasha le gustaba pasear por el bosque, casi siempre llegaban al pozo, al lugar donde se habían conocido por primera vez.
- Todos los días venía a esperarte aquí -dijo Inuyasha de la nada, mientras la tenía tomada de la mano y veía el árbol donde había estado sellado durante cincuenta años.-, no sé qué es lo que hubiera hecho si no hubieras regresado, pero, supongo que seguiría esperándote, después de todo... yo nací para ti y tú naciste para conocerme también -un leve rubor apareció en las mejillas de Inuyasha mientras la cara de Kagome se ponía completamente roja, era una de las pocas veces que Inuyasha era así de directo con ella.
- Te amo Inuyasha -apretó su mano y se recargó en él.
- Kagome yo también te amo... quiero -abrazó con más fuerza a Kagome y suspiró en su cabeza-, quisiera decirte que me has hecho lo que soy, soy mejor gracias a ti, soy más fuerte gracias a ti, si he podido superar todos los obstáculos que atravesamos fue por ti, quiero decir, antes de conocerte no era malvado pero tampoco era bueno... pero cuando llegaste a mi vida, sentí la necesidad de mejorar, de convertirme en una mejor versión de mi mismo, tanto para protegerte como para amarte de la mejor manera que me fuera posible -sus últimas palabras fueron casi un susurro pero Kagome que estaba tan cerca de él no tuvo problemas en escucharlo y sentir tal alegría y tal admiración por Inuyasha que sonrió y lo abrazó más a ella.
- Inuyasha -no le salían las palabras, tenía un nudo en la garganta ante tan bella declaración, Inuyasha sí que sabía hablar cuando se lo proponía, la había dejado sin palabras-, yo... yo... prometo que nunca más volverás a estar solo, sé que no necesitas que te protejan pero, yo lo haré, todos los días seré mejor persona para ti, espero permanecer a tu lado por el resto de nuestras vidas...
- ¿Kagome...? ¿Por qué lloras tonta? -ahí estaba otra vez el Inuyasha de siempre, pero a Kagome no le importaba, así fuese tosco o romántico, ella lo quería tal como era, a sus ojos, perfectamente imperfecto.
Kagome aún con lágrimas en los ojos levantó la cabeza y levantándose de puntas besó a Inuyasha, aquel beso transmitía mucho mejor sus sentimientos, que cualquier otra cosa que pudiesen decir; una vida llena de besos suyos, pensaron los dos, era más que suficiente.
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Fiksi PenggemarHaciendo el #Flufftober de #EsDeFanfics . Conjunto de Drabbles de InuYasha, no tienen conexión entre si. COMPLETA.
