Dante’s POV:
Los días pasaron, la infección demoníaca ya estaba abandonando el cuerpo de Katherine, así como el veneno. No entendía cómo podía haber sobrevivido a algo como eso, pero me alegraba profundamente de que así hubiera sido. Fue con Nero con quién ella se despertó, me habría gustado haber estado en su lugar, pero no pudo ser.
Más cosas ocurrieron en aquellos días, como por ejemplo que Nero se había hecho socio de una chica llamada Nico, quién tenía entendido que era una ingeniera descendiente de la creadora de mis pistolas gemelas. No la había conocido aún en persona, pero tampoco me corría prisa, lo primordial era Katherine.
Era viernes por la mañana, el teléfono de la oficina sonó, se trataba de la compañera de trabajo de Katie, Linda, quién preguntaba por la de pelo corto. Le tuve que decir que estaba enferma, y que en unos días se incorporaría de nuevo al trabajo.
Pareció insatisfecha con mi explicación, y es que a fin de cuentas no era más que una vil mentira, no pensaba decirle que un demonio la atacó y la dejó grave.
—¿Quién era? —Preguntó el nene cuando corté la llamada.
—La compañera de trabajo de Katie, están preocupadas por ella —expliqué mientras iba a la cocina para preparar el desayuno. —Ayúdala a bajar.
Aunque no estaba del todo recuperada, sí estaba en condiciones para moverse un poco y salir de la cama. Odiaba verla todo el día acostada.
—Buenos días chicos —pese a las circunstancias, nos dedicó una cálida sonrisa a ambos al sentarse en el sofá.
—Buenos días —traté de sonreírle también, pero me apenaba verla así, se notaba que aún estaba muy débil. —¿Qué tal te encuentras?
—Mejor, no os preocupéis —tomó un poco de su desayuno.
Era sorprendente ver cómo le echaba ganas a la situación, cómo luchaba para salir adelante y recuperarse. Desde que está así no he podido dejar de pensar en que es mucho más fuerte de lo que yo pensaba.
Nero tuvo que irse, y yo me quedé a solas con ella. El ambiente entre ella y el nene estaba extraño, tenso y un tanto incómodo a veces. Entendía que fuera así, pero se notaba a la legua que Nero aún la amaba, y que haría lo que fuera para tenerla plenamente de nuevo.
—Dante —me llamó la muchacha mientras revisaba unos papeles.
—¿Sí?
—Nero… Él está mal, ¿verdad? —Había agachado la cabeza.
—Hablé con él acerca de lo de aquel día, le dije que entre tu y yo no pasó nada —y es que en verdad solo nos habíamos besado.
—Estoy hecha un lío —lo dijo más para sí misma que para mi, pero aún así logré escucharle.
—No te centres ahora en eso, sino en recuperarte —aconsejé, que se preocupase por cosas no haría más que hacerle empeorar. Ella asintió, pero la notaba dudosa, como si quisiera decirme algo. —¿Hay algo que tengas que decirme? —Enarqué una ceja mientras iba al sofá y me sentaba a su lado.
—Yo… Ella… —Fruncí el ceño, ¿ella?
—¿Quién es ella? —Agarré su mano, ella negó con la cabeza.
—Nadie, supongo. Déjalo —quiso evadir el tema, eso no me gustaba ni un pelo.
—Katie… —Presioné.
—Me… Llamó hermana —abrí los ojos como platos, ¿hermana? —No logro sacarla de mi cabeza —admitió.
—¿El demonio te llamó hermana? —asintió, aquello era preocupante, la estaban buscando y ahora sabían qué aspecto tenía. —Estamos jodidos.
La asusté, su expresión lo decía todo, pero yo no era de los que endulzaba las cosas.
—¿Crees que vendrán de nuevo a por mí? —Asentí.
—No creo que entren al local, pero en cuanto tengas un pie ahí fuera —señalé la puerta —te atacarán.
—No puedo dejar mi trabajo, Dante —negó con la cabeza. —Joder yo solo quería ser normal… —susurró.
La miré apenado y pasé un brazo por sus hombros, no soportaba verla así.
—Si sales mientras haya luz no creo que vayan por ti —aunque era egoísta y me gustaría que ella se quedara a salvo en todo momento, no la podía recluir. Había aprendido de aquel error.
—¿Por qué me persiguen, Dante? —Me encogí de hombros.
—Es posible que tenga que ver con tu pasado —y ahí abrí la caja de Pandora sin darme cuenta.
Me miró con los ojos muy abiertos, posiblemente recordando aquellos días en los que se sentía nostálgica por no poder recordar nada de su vida pasada, por llamarla de alguna manera.
—Dante, es solo una hipótesis pero, ¿crees que yo pudiera ser un demonio? No veo otra explicación con eso que me dijo aquel engendro —empezó a jugar con sus manos, con la cabeza gacha.
No había pensado en esa posibilidad hasta ahora, quizá ella ni siquiera sabía que lo era debido a su amnesia, quizá le pasaba como a mí, que no tenía ni idea que era medio demonio hasta que me enfrenté con Vergil en el pasado.
Suspiré, la idea no era tan descabellada, quizá era alguien mestiza como yo cuyos poderes fueron sellados y de ahí la pérdida de memoria.
—¿Dante? —Su llamada me sacó de mis pensamientos, realmente había empezado a darle muchas vueltas al tema, quizá demasiadas.
—Perdona, estaba pensando.
—¿Y? ¿Qué piensas acerca de lo que te he dicho?
—No lo sé, Katie. Tendría que pensar en ello un poco más —no quería que se preocupase de más, quién sabe si ya tenía miedo de perder el control o algo parecido. —Escúchame, todo va a estar bien, ¿de acuerdo? No dejaré que te toquen, no de nuevo —miré la ahora tenue mancha violácea de su cuello, angustiado.
La sala se quedó en silencio, pero se vio roto segundos después cuando ella soltó un hipido y comenzó a llorar, abrazándose fuertemente a mi. Suspiré, envolviéndola con fuerza mientras sus palabras rebotaban en mi mente: “yo solo quería ser normal”...
Debía averiguar más cosas, aniquilar más demonios y llegar al fondo de todo este asunto. Tenía que descubrir quién era Katherine en realidad.
Unas horas más tarde, mientras Katie dormía, Nero llegó al local.
—Tenemos que hablar —espeté serio mientras bajaba mis pies del escritorio.
—¿Sobre?
—Katherine.
—Soy todo oídos —solo un nombre le había convencido, haciendo que tomara una silla y se sentara frente a mí.
Le conté todo lo que ella me había dicho esa mañana, así como mis propias hipótesis. Nero se escandalizó en un primer momento, pero poco a poco iba asumiendo todo, haciendo sus propias conclusiones y llegando a la misma resolución que yo: investigar.
—¿Cómo lo haremos Dante?
—Como siempre, cazando bestias horribles y adentrándonos en la puta boca del lobo.
Una sonrisa se dibujó en el rostro del nene.
—Típico de ti —rio.
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El Paraíso de Dante {Devil May Cry}
Fanfiction¡Hola a tod@s! Sí, lo sé, quizá esté haciendo una locura ahora mismo, pero he decido estrenar una nueva novela, esta vez de... (Redoble de tambores) Bah, ni modo, lo pone en el título. ¡Devil May Cry! Sí, estas últimas semanas he estado muy enganch...
