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☆Kats☆
[Hey]
[Te veo a las 12, en la estación de Shibuya]
[Si no vas, me mato]
Visto

Bloqueó la pantalla de su celular antes de meterse a bañar. Suspiro envuelto en su toalla viendo la ropa colgada en su closet; su armario estaba dividido en colores pasteles y color negro. Tomo unos shorts, un crop top color rosa, sus medias color blanco, un suéter color blanco y unas vans negras.

Una vez vestido se maquillo de manera ligera, acomodo sus cabellos y se colocó algunos accesorios, una cadena, anillos y algunos brazaletes. Tomo su mochilita con solo lo necesario dentro: llaves, celular y cartera.

-¿Saldrás? -Touya lo vio alzando una ceja ante el aspecto de su hermano menor.

-hey, hey, tú, cúbrete, no saldrás así -Natsuo se puso de pie, cerrando los botones del suéter de su menor.

-Katsuki me dijo que lo viera en Shibuya a las doce- desabrochó los botones de su suéter con la mirada fija en Fuyumi en señal de ayuda.

-Déjenlo en paz. Salir le hará bien, y Bakugo es buen chico, según lo que he visto y me han dicho. Anda vete, te queda media hora para llegar.

-¡Gracias Fuyumi!, Los veo en la tarde.

Depósito un beso en cada una de las mejillas de sus hermanos, una vez fuera de la casa escucho la discusión que se había formado entre los tres, emprendió camino a la estación del metro. Tomo el primero y entonces ocurrió la tortura.

Estaba acostumbrado a las miradas, aquello ya no le molestaban, esos ojos juzgando lo a diario ya no eran un problema, se había acostumbrado a ellos y solo respondía con miradas llenas de odio, haciendo que las personas desviarán la mirada de inmediato. Pero había otros tipos de miradas, aquellas miradas lascivas, recorriendo su cuerpo con deseo lo habían sentir asqueado, despreciaba a esas personas, pero hacia lo mismo que con los ojos que los juzgaban, pero esos ojos llenos de irá y odio no siempre funcionaban.

Como en ese preciso instante.

-Hola primor, ¿Por qué no nos vamos a un lugar mas privado?

-¿Por qué no te vas al diablo, tarado? -respondió con desprecio, el metro se detuvo y fue cuando sintió una mano en su trasero- ¡¿Oye qué te pasa puto pervertido de mierda?!

Aquel grito hizo que todos se detuvieran viendo la escena con detenimiento, Shoto alzó la mano y la estampó contra la mejilla del hombre, el sonido resonó por todo el lugar y la marca roja de su mano se plasmó en la piel del hombre.

-Puto imbécil -escupió aquellas palabras lleno de asco y al darse la vuelta, Katsuki lo veía con detenimiento- ¡Hey, Kats, ¿Qué tal todo?!

-¿Estás bien? -pregunto el chico con duda alzando una ceja.

-Estoy acostumbrado- se encogió de hombros restándole importancia a aquello caminando al lado del rubio.

Verlos era un completo chiste, Shoto vestido con aquellos tonos pasteles y claros. Katsuki completamente de negro, jeans rasgados, camisa sin mangas, y una chamarra de cuero, todo en negro. Algunas miradas curiosas, otras de desprecio hacia la joven pareja. Al final a los dos les importaba más una mancha en el suelo que las opiniones ajenas.

-¿A dónde iremos? -pregunto por fin el bicolor viendo a su acompañante.

-No sé, solo quería salir.

-¿Y por qué no invitaste a tus amigos?

-Hanta está arrestado, Kirishima y Denki salieron en una cita al igual que Jirou y Momo, Mina esta en su día de descanso, hoy no responde nada solo duerme y ve series.

-Entiendo.

Un sentimiento de decepción inundó su pecho al sentirse como una última opción, pero aún así decidió que aprovecharía aquel momento en compañía del ajeno, así fuese como primera o última opción, lo importante es que ahora estaba ahí acompañando al cenizo.

Katsuki claramente estaba mintiendo, bueno, lo dicho era real, Hanta estaba arrestado por fumar marihuana siendo menor de edad y por chocar un auto bajo las influencias de esta; sus otros amigos estaban en una cita, y realmente Mina se tomaba los fines de semana como un descanso de las redes sociales. Aun así, Shoto había sido la primera opción del rubio.

-¿Desayunaste? -el cenizo recibió una negativa- ven, vamos a comer algo. Yo tampoco lo hice.

Contrary.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora