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-Deja de fingir que estas bien -murmuro el chico entre sus brazos.

Touya era un idiota, uno muy grande, siempre de chico en chico jugando con los sentimientos de los demás, y no lo mal interpreten porque nada de eso era apropósito. Touya era tonto y a veces se pasaba de bueno, haciendo creer a las personas cosas que no sentía. 

A él solo le gustaban dos personas, Keigo Takami y Tenko Shimura; él primero era su crush, uno de los asistentes de su padre y esposo de la super modelo Mirko. Él segundo era su novio, un estudiante de medicina, bajito y lindo de cabellos celestes con unos hermosos ojos carmín que lo habían hipnotizado desde el primer instante.

-Estoy bien, deja de joderme con eso -recrimino apoyando la barbilla en la cabeza del ajeno.

-Ajá, ¿Entonces por qué voy ganando?

-Porque has mejorado mucho -balbuceo en respuesta afirmando su agarre en la cintura ajena.

La puerta se abrió dando paso a su hermano menor, escucho al bicolor suspirar frustrado mientras entraba a la casa, su aura se notaba muy cambiada un poco más imponente y aquella sonrisa que solía adornar su rostro últimamente había desaparecido por completo dando paso a su semblante estoico.

-Shoto, saluda -fue lo único que dijo al ver como el menor pasaba de largo.

-Buenas tardes -gruño por lo bajo yendo directamente a la cocina.

-Tu plato esta en el micro y Fuyumi te dejo un bote con galletas.

-Ajá.

Escucharon como sacaba la comida del microondas después de calentarla, el refri siendo abierto señal de que saco el té helado que comunmente tomaba, la alacena siendo abierta y después los pasos por el corredor finalizando con la puerta siendo cerrada con fuerza. Nuevamente el menor se encerraba a comer en su habitación.

-Realmente cambio demasiado -murmuro el peli-celeste soltando un suspiro, comprendiendo el cambio de ánimo de su pareja.

-Si... Es como si ya no tuviera hermano.

-Es tu hermano, sigue siendolo.

-Él no es Shoto, solo tiene su físico -contraataco.

Tenko no dijo nada más, no era nadie para interferir en la relación de su novio con su hermano. Es más podía llegar a comprender el por qué decia aquello, después de todo el mismo no había reconocido al menor de los Todoroki; él chico lo había pasado de largo, lo había saludado con enojo y se había aislado de ambos. Normalmente Shoto llegaba gritando, se abalanzaba sobre él, obligaba a Touya a calentarle su comida y se ponía a contarles todo su día. 

Siempre con aquellos ojos expresivos, sonrisas amables y un tono cálido. Touya no estaba tan alejado de la realidad, aquel no era Shoto Todoroki.



Contrary.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora