La verdad es que ahora que se realmente lo que pasó, estoy un poco más tranquila. Siempre he tenido un poco de curiosidad y es como si me hubieran liberado de algo muy pesado.
-No tienes la culpa de nada, ¿vale? -Abracé a Liam.
-Claro que la tengo, Alex, mate a tus padres y casi te mato a ti, soy como tu potencial asesino.
-¿Qué? No digas tonterías.
-Es la verdad, Alex.
-Bueno, pues me da igual.
-¿Cómo que te da igual?
-Me quedo sin opciones cuando amo a mi potencial asesino.
-Deberías dejarme. No te hago ningún bien.
-Si yo soy lo único que puedo darte y de verdad te amo por encima de todo, ¿por qué huir de ti?
-Pues entonces no lo hagas nunca.
-Yo siempre te amaré, Liam.
Beso mis labios tiernamente.como si estuviera guardado el momento en un rincón de su mente para no olvidarlo nunca. Me separé de él después de unos minutos y posicione mi cabeza en su pecho. Poco a poco iba cerrando los ojos.
-Quizás sea mejor que nos vayamos a la cama. -Murmuró en mi oído.
-Mmm. -Murmuré como respuesta.
Como Liam veía que no estaba por la labor de levantarme de su pecho, cogió el mando de la tele, apagó ésta y se levantó conmigo en brazos. Me llevo hasta la habitación apagando todas las luces a su paso.
Me dejó tendida en la cama y caí rendida en un sueño donde por fin era feliz.Era diez de julio de dos mil catorce, estaba ordenando todo lo que había en la cajas, mientras Liam, Harry, Niall y Zayn, me ayudaban.
Los chicos del camión de la mudanza ya hacía dos horas que nos habían dejado todas nuestras cosas, y eran tantas que aún seguíamos ordenandolas.
-¿Qué tal si nos damos un pequeño descanso?- Suspire agotada sentandome en el suelo de parquet.
-Si, creo que será buena idea.- Dijo Harry sentándose a mi lado.
-Oye, nos guardareis una habitación, ¿no?- Dijo Niall abriendo una botella de agua.
-No. -Dijo Liam sentándose en un taburete.
-¿Cómo que no?
-Pues como que no, estoy harto de que siempre os tenga que aguantar yo. Ya no es como antes, ahora estoy con Alex, y quiero vivir tranquilo con ella, además, tu tienes familia aquí, por lo tanto casa. Aquí no te acoplas.
-Bueno, pues me compraré una casita por aquí, y seremos vecinos.como siempre. -El rubio sonrió.
Liam suspiró resignado, pero pasó del tema.
-Oye. -Hablo Zayn para que le prestaramos atención. -¿Y si seguimos mañana? Estoy un poco reventado.
-Esta bien, será mejor. -Me levanté.- Me voy a dar una ducha en mi nueva casa de Irlanda. -Dije remarcando el mi.
-Lo tienes muy creído, ¿no?
-Calla ruloso. -Revolvi el pelo a Harry mientras éste sonreía.- Bueno, nos vemos mañana. -Me acerqué a cada uno de ellos y me despedí con un abrazo y un beso en la mejilla. A Liam le di un beso rápido y subí a ducharme.
La casa era bastante grande, de dos pisos. A Liam le gustaba las casas grandes y no entiendo por qué siendo dos personas las que viven en ella. Teníamos tres habitaciones en la parte de arriba, cada una con su baño propio. Las ventanas por la fachada eran de color blancas y las puertas de madera preciosa. El suelo de parquet y las paredes de un amarillo claro. Las habitaciones eran grandes con una gran cama en medio de cada una. Armarios empotrados de madera con un espejo en cada puerta de ellos. Los baños eran todos iguales. Tanto suelo como pared eran de baldosas color azul marino y blanco. La habitación que comparto con Liam era de color lila flojo, y como todas las habitaciones, tenía una cama en medio y una mesita de noche a cada lado de la cama.
Ya habíamos colocado toda nuestra ropa en el armario hacia ya unas horas así que me dirigí a él y cogí unos pantalones cortos vaqueros con una camiseta blanca por encima del ombligo que tenía escrito las letras We can everything. Cogí mis vans negras junto con mi ropa interior y me metí en el baño.
Me desvestí y me metí en la ducha pensando en todo lo que habíamos pasado Liam y yo. Después de todo, por fin nos habíamos mudado a Irlanda a esta casa que Liam mandó construir para nosotros. Habían pasado más de ocho meses y por fin estábamos ahí. Ahora sólo esperaba vivir tranquila y a gusto con él, porque nos lo mereciamos.
Salí de la ducha y me vestí. Me dejé el pelo suelto y mojado por el calor que hacia.
-Cariño. -Escuché como Liam entraba en la habitación.- Ya estamos solos. -Me sonrió en cuanto me vio. -¿Qué quieres hacer?
-Tenemos que ir a comprar comida.
-Pues me ducho yo también y luego salimos a comprar. Asentí y le besé. Él entró al baño y yo bajé al salón. Vi por la ventana como unos niños jugaban con un perro, y me entró ganas de tener uno. Cogí mi móvil y salí a sentarme al porche para ver como jugaban.
-Ya estoy. -Me dijo Liam después de un rato.
-Quiero un perro.-Me levanté y me giré hacia él.
-¿Un perro? ¿Por qué?
-Porque quiero uno, y me encantan, y me lo vas a comprar. ¿A qué sí? -Sonreí como niña pequeña.
-Esta bien. ¿Lo quieres ya o puedes esperar a qué compremos la comida?
-Puedo esperar.-Le cogí de la mano y caminamos hacia el coche.-Pero después de comprar, vamos a por mi perro.
Liam rió y nos metimos en el coche.
-¿Cómo lo quieres?-Arrancó el coche y nos pusimos en marcha.
-Grande, quiero un Golden o un Pastor Alemán.
-¿Y por qué no uno pequeñito? Así las cagadas no son tan grandes.
Reí.
-No, quiero uno grande.
-Esta bien, como tu quieras.-Sonrió.
Llegamos al supermercado y compramos absolutamente de todo. Y luego, como acordamos, fuimos a una perrera.
-Quiero ese.-Señalé a un cachorro, ya no tan cachorro, de color crema que tenía la lengua sacada y cuando me acerqué a él me saludó chupandome la mano.
-Es muy bonito. ¿Entonces este?
-Si. -Sonreí acariciando a mi nuevo perro.
Era un Golden, como yo quería.
El señor de la perrera no llevo a la oficina, firmamos unos papeles y le entregamos el dinero, que no era poco.
Después de todo el papeleo, volvimos donde mi perro y nos lo llevamos. Lo pusimos en el asiento trasero del coche y nos fuimos de la perrera. Antes de volver a casa pasamos por una tienda de animales para comprar un collar y una correa y los cacharros para su comida y el agua.
Como sabía que perro iba a escoger, compramos la comida en el supermercado. Volvimos a casa y recogimos la comida mientras el perro recorría su nueva casa.
-¿Cómo lo vas a llamar?
-No sé, ayúdame a elegir.
-Me gusta Lor.
-¿Lor? A mi también. Se llamará Lor entonces. -Sonreí y vi como el perro se me acercaba y me chupaba la mano.
-Hola pequeño, bienvenido a tu nueva casa.
Lor me chupo la cara como respuesta y sonreí.

ESTÁS LEYENDO
No sé, pero te amo.-Novela.
RomanceHabía tenido a estas alturas de mi vida un cupo más que razonable de experiencias cercanas a la muerte, aunque desde luego no es algo a lo que pueda llegar a acostumbrarse. Parecía extrañamente inevitable el que sufriera otro nuevo enfrentamiento co...