-Gracias por acompañarnos.-Me agradeció Madison, sonreí falsa.
-No es nada.-Le dije.-No tengo nada más que hacer.-Susurré lo último y ella no lo escuchó, por suerte.
-Me gusta esto.-Me mostró una blusita para bebé, era linda.
-Está bonita, ¿será niña?.-Le pregunté, ella negó.
-Aún no lo sé.-Se encogió de hombros.
-¿Y comprarás cosas para un bebé del cual no sabes el género?.-Eso era una tontería.
-No, sólo las apartaré, por así decirlo.-Bien, eso sonaba más razonable.
-Me gusta esto.-Le dije y tomé la pequeña faldita para niña, ella sonrió.
-Apartala, en unos años le quedara bien, si es que es niña.-Ambas reímos, tenía razón.
Madison comenzó a caminar y miraba ropa, zapatos, juguetes sin importar de que género fueran. Yo miraba aquella ropa detalladamente, era muy lindo y tierno.
Pasama mis manos por la ropa, me hacía ilusión ver aquellas prenditas y algún día comprarlas. Premiar a mis hijos con algún juguete y comprarle zapatos, los más lindos.
-¿Terminaste?.-Preguntó Jack, mi vista viajó hasta ellos dos y rodé los ojos al ver la escena de su tierno beso. Si hubiera sabido que Jack iba a acompañarnos, no hubiera venido.
-Así es, amor.-Le respondió Madison, las ganas e ilusión que tenía de tener un bebé se esfumaron, pues yo no quería un bebé que no fuera de Jack.
-Vamos a ver el loft.-Él entrelazó su mano con la de ella y caminaron alegres, por lo menos Madison.
Durante todo el camino al departamento donde viviría la ‘familia feliz’ fui viendo por la ventana. Por lo menos Jack y Madi no vivirían en mi casa y no tendría que verlos todos los días con una mini criatura corriendo por todos lados.
-¿Qué piso?.-Pregunté al subir al ascensor.
-Planta Dos.-Me respondió Jack, aplaste el botón y las puertas se cerraron.
-¿Qué número es, lindo?.-Preguntó Madi caminando por el pasillo.
-206.-Sentí que todos los recuerdos venían a mi.-Así como nuestros número de habitación en la escuela, ¿te acuerdas, Acacia?.-¿Acaso Jack creía que yo era una tonta?.
-Si, que casualidad.-Dije sin ánimos.
-Me gusta.-Opinó Madison, el loft era muy elegante y moderno, justo como le gustaba a Jack.
-Es muy cómodo.-Les dije, ambos me miraron y sonrieron.
-Yo digo que deberían de vivir en una casa hecha y derecha.-Agregó Marie.
Una casa hecha y derecha para una familia chueca.
-Yo digo que el departamento está bien, por mientras.-Saqué de ese apuro a la feliz pareja.
-Si, mamá.-Dijo Madison.
Entré a ver todas las habitaciones; 3. Una cocina, sala, un baño, cuarto de lavado y un mini balcón.
-Linda vista.-Jack estaba fumando en el balcón del departamento y yo necesitaba hacerlo también.
-¿Quieres uno?.-Me ofreció.
-Claro, gracias.-Tomé un cigarrillo y él me dio el encendedor.
-¿Enserio te gusto el depa?.-Preguntó de la nada, lo volteé a verlo.
-Si, es muy moderno.-Le di una calada a mi cigarrillo.
-Cuando lo vi, pensé en nosotros.-Dijo y se acercó un poco a mi.
-Superalo.-Él río.
-Me gusta bromear con ello.-Seguro, pensé.
-¿Han pensado en casarse?.-Le pregunté, él negó.
-Quizás cuando venga tu padre.-Se encogió de hombros.
-Faltan tres años para eso.-Le dije riendo.
-Pues en tres años.-Dijo, pero no quería escuchar aquello.
Después de un tiempo más viendo lo bueno y malo del departamento, volvimos a casa. En cuanto entramos a la cerrada pude ver el auto de Cameron aparcado en mi casa. Sonreí, pues Jack pensaba que Cameron me había mandado al diablo.
-Hola princesa.-Cameron besó mis labios apasionadamente frente a Jack.
-Hola guapo.-Saludé dándole un beso corto.
-Vine por ti, ¿quieres ir a una fiesta?.-Me tomó de la cintura mientras él estaba recargado en su auto.
-Claro, deja y me arreglo un poco.-Le dije, él asintió y entre a mi casa a ponerme algo más decente para ir a una fiesta.
La fiesta estaba realmente aburrida, si, era una fiesta muy aburrida. Cameron también estaba aburrido, pero era la fiesta de uno de sus mejores amigos y tenía que estar presente.
-Lo siento, Nash, mi chica tiene que volver a casa.-Cameron tuvo que mentir para poder salir de ahí, y se lo agradezco.-No pensé que sería una fiesta tan aburrida.
-No te preocupes.-Reste importancia.-Y aún no es mi hora de llegada.
-Bueno, ¿qué quieres hacer?.-Preguntó.
-¿Recuerdas que me dijiste que vivías solo?.-Él asintió.-Me gustaría conocer tu casa de soltero.-Le guiñe un ojo.
-Lo que tu quieras.-Sonrió.
Habíamos llegado más rápido de lo que pensé a la casa de Cameron, me ayudó a bajar del auto y después abrió la puerta de su casa para mi. Su casa era muy linda, realmente linda y acogedora.
-Tu casa es muy bonita.-Le dije, él colocó sus manos en mis caderas abrazandome por la espalda.
-Igual que tu.-Murmuró en mi oído.
-Me imagino que tu cama es muy cómoda, ¿verdad?.-Me di la vuelta para quedar frente a él, él aún con sus manos sobre mi cintura asintió.
-¿Quieres probarla?.-Preguntó coqueto.
-Sería un honor.-Cameron tomó mi mano y me guió por las escaleras hasta su habitación.
En cuanto entramos a su cuarto lo besé, pero fue un beso tan forzado y sin sentimiento. Él siguió mi beso, pero después me apartó.
-Acacia,-Separó nuestro labios.-no te mientas a ti misma.-Apartó un cabello que bajaba por mi frente.-Seamos amigos, quiero verte feliz con Jack.
-Pero Cam...
-Acacia, soy feliz si tu eres feliz, todo lo que hemos hecho ha sido una gran y la mayor tontería.-Ambos reímos.
-Gracias Cam, eres el mejor.-Lo abracé por los hombros.
-¿Quieres comer?.-Preguntó algo nervioso.
-Claro, gracias.-Volvimos a reír y salimos de su habitación.