La lluvia había comenzado a azotar las ventanas, se podía escuchar el como estas generaban un movimiento impertinente y constante. El gesto de malestar que compartieron, se transformó en la suave sonrisa en su rostro, acompañado de los latidos de su corazón y caricias.
Siendo totalmente sinceras en cuanto se encontrabas en la cama, por alguna razón, era su momento más vulnerable.
Aquella rosa que fue obsequiada por Hange descansaba sobre una vaso con agua, siendo quien detacaba sobre todo.
La mano de Hange se movía se forma vertical sobre el brazo descubierto de la chica, sus ojos cerrados mientras hablaba con calma, suspirando con tanta tranquilidad que parecía que ningún malestar acechaba su alma y para su suerte así lo era. Porque cuando se encontraba cerca de ella, todo aquello que alguna vez la perturbó, se transformaba en algo fácil de digerir y eso que llevaba a su cuerpo a colapsar con angustia, se volvía en aquello cuyo dolor era fácil de llevar entre sus manos.
Zoë ya no llevaba parche, era la muestra que tenía que darle para hacerle entender que se sentía bien con eso, que ninguna otra persona la hacía sentir tan a salvo como ella, que era ella por quien moría.
Que era ella quien le daría su vida sin pensarlo.
—Las cosas terminaron eventualmente y me fuí—dijo para luego soltar un pesado suspiro que se encontró con el cabello de la Ackerman, haciéndolo mover —, fue lo mejor...no me imagino volviendo a ver a mis padres.
—No le haría bien —susurró y subió la vista, mirándola desde lo bajo, sus oscuros ojos, encontrándose con el de su compañera—, fue lo correcto, Hange —volvió a su posición y la abrazó con fuerza, mostrándole cuando la amaba y dejándole en claro que no quería soltarla, sus débiles brazos haciendo presión —. Ahora está a salvo conmigo.
—Lo estoy —se dignó a sonreír.
El silencio tomó lugar unos segundos, para verse apagado por el moviento que dió la menor.
—Tengo algo para ti —dijo. Zoë puso atención en todos sus movimientos, buscaba algo en la pequeña mesita de luz a un lado de la cama. El ruido de la manera deslizándose fue encantador. Cuando tuvo aquel libro manos, se lo mostró —. Es un libro de poemas, mi favorito, lo compré hoy y...siempre esperé el momento en que alguien sea digno de él.
La morena formó una nerviosa sonrisa mientras se reincorporaba en la cama, sus rodillas se rozaban bajo las sábanas y sus rostros escasamente iluminados, era la vista preciosa que apreciaban.
—Usted es quién se digna de cada estrofa de el.
Se dispuso a abrirlo, pero fue interrumpida.
—No —exclamó con rapidez, poniendo su mano arriba de la suya, cerrandolo —, moriría de vergüenza si lo leyera frente a mi, hágalo cuando esté sola.
—Lo haré—sus labios se acercaron hasta la punta de su nariz, sembrando un corto beso. Sucorazón latió— , yo también tengo algo.
—¿En serio? —preguntó con inocencia y un tanto impaciente por lo dicho, moviendo su cuerpo con emoción.
Las acciones que realizó Hange fueron parecidas, para que en abrir y cerrar de ojos, le muestre el collar.
Hizo un gesto de sorpresa, abriendo suavemente su boca frente a la belleza que le proporcionaba dicho accesorio.
Zoë tomaba a la cinta negra por las puntas, este caía hacia abajo, dejando a la vista es precioso dije.
—Hange, es...hermoso —se deslumbró.
—Date la vuelta.
Ella obedeció con rapidez, la cinta de un color oscuro se pasó sobre cuello y clavícula, siendo atada por su nuca. El leve peso que generaba le hizo entender de la calidad de esta.
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KAOS| Hange Zoë
Fanfiction混沌 Donde el amor espera y las tardes de verano se convierte en el frío que abraza sus cuerpos y, en donde el amor entre mujeres es visto como crimen. Siendo juzgado ante los ojos de Dios. Famale Reader! @tedemannzanilla |2021
