El invierno se aproximó a las calles de Paradise de forma rápida, llevándo con ella toda la felicidad que en algún momento pudo almacenar en sus adoquinadas veredas.
Los tonos cálidos se deterioraron, ahora mismo, siendo transformados en unos fríos y melancólicos.
Y en la calidez de la chimenea de su antiguo hogar, la chica se encontraba conteniendo todos sus sentimientos mientras sostenía la taza de té en sus manos.
-¿No está feliz? -Armin preguntó con una sonrisa en sus labios.
Levi, por otra parte, mantenía un semblante serio y se concentraba en aquel rostro perdido y triste de su hija. Aquella mirada baja, ese cuerpo débil y vulnerable.
-Va a ser abuelo, ¿No es acaso ese el sueño de cualquier hombre? -volvió a hablar -. Me he encargado que tenga los mejores médicos y asistentes, su hija no tendrá ninguna complicación, puede descansar tranquilo.
Ese hombre no tenía palabras y se preguntaba qué es lo hizo con su pequeño retoño. Él había jurado que siempre la iba a cuidar y darle la vida que se merecía, pero, ser madre y no desear serlo, ser obligada... no quería pensar en la situación que tuvo que atravesar para que en su vientre crezca un ser vivo.
-Estoy feliz -respondió de forma seca y sin mucha expresión -. Sin duda va a tener un hogar cómodo para creer.
-¡Sin duda! -repitió alegre y besó la mejilla de la chica - va a recibir toda la atención y amor que pueda entregarle - luego concentró su mirada en ese invitado-. ¿No cree, señor Smith..? Paradise es un lugar hermoso para crecer, veo que a usted le gustó tanto que decidió quedarse, no hay otra evidencia más clara.
El rubio se mantenía de pie, recostado sobre una biblioteca.
-Claro, señor Arlert -asintió sin muchas vueltas.
Smith había decidido quedarse con Levi, al parecer reencontrarlo fue un alivio y después de las millones de disculpas de su parte, ese hombre bajito lo perdonó. Ahora mismo, junto con la aparición de Erwin y la instalación de Isabelle y Farlan, eran una auténtica familia.
Los niños observaban atentamente la situación y en aquella expresión tan injusta de la pelinegra, quien habían encontrado en ella la calidez y cuidado de una madre, pero también, la confianza de una hermana, no pudieron evitar el sentir una profunda pena.
-¿Y Hange? -Isabelle se atrevió a preguntar aún sabiendo que había sucedido con ella. Inmediatamente tuvo la mirada de todos los presentes, incluso de la mujer Ackerman.
-De viaje -Armin respondió sin mucho interés -. Entonces, suegro, permítame decirle que cuidaré de su hija más que nunca -cambió por conveniencia el tema de conversación -. Delo por sentado.
Una vez las el rostro de la joven se entristeció.
Levi suspiró y frotó sus ojos. Se sentía culpable.
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Armin comenzó a trabajar mucho más de lo que un ser humano tiene permitido, e incluso, venía trayendo con él, el aroma a un perfume que no tenía la fragancia del de su esposa. Al tiempo se escuchan rumores de una amante, pero ella no lo dió importancia. Siguió con su vida o al menos lo que quedaba de ella.
Su casa se convirtió en su propia prisión. Sin clases, sin su amor, sin motivación, sin un cálido rayo de sol que le regale esperanza. Había perdido todo.
Todos los miércoles, esperaba y miraba a la puerta con la ínsula idea que Hange Zoë aparezca. Todos los días, excluyendo ese, iba al puerto y observaba el horizonte vacío, gris y melancólico. Cada día, se despertaba y deseaba poder verla en alguna parte, buscándola en las calles, en sus dibujos, en su memoria.
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KAOS| Hange Zoë
Fiksi Penggemar混沌 Donde el amor espera y las tardes de verano se convierte en el frío que abraza sus cuerpos y, en donde el amor entre mujeres es visto como crimen. Siendo juzgado ante los ojos de Dios. Famale Reader! @tedemannzanilla |2021
