pasado en cursiva.
—¿Te gusta? —Hange le preguntó apenas puso un pie sobre la casa.
El aura tranquila y reconfortante del lugar, tan cálido y extrañamente pequeño. Hange no se daba los grandes lujos aún sabiendo que contaba con todo los recursos para hacerlo, era como si no le importase tal hecho.
Sus ojos recorrieron de manera tranquila lo que veía, apreciando cada centímetro y detalle. El como los libros estaban desparramados por los estantes y mesas. El como cada detalle, contrastada con su personalidad excéntrica.
—Es muy linda —respondió con una sonrisa y sus dedos se deslizaron sobre la mesa principal.
Su mascota se mantenía en la punta, aún siendo un poco tímido ante la repentina visita. La chica solo había intentando en miles de ocasiones lograr agradarle, pero falló en múltiples ocasiones.
Algo en Zoë la dejaba inquieta, no entendía el porque de su extraño silencio, quien parecía ser un enorme grito de desperación. Si actitud hoy era muy distinta.
—¿Que pasa? —interrogó detrás de ella, poniendo sus manos detrás en los hombros y dejar caer su mentón sobre el —te noto extraña.
—Solo tuve una noche...complicada —susurró largo el confesarlo. Hange ladeo su cabeza, esperando la respuesta que por obvias razones, iba salir sin que ella lo pidiera —. Armin.
Aquella aclaración la hizo suspirar con algo de frustración, era algo bastante extenso lo que tendría que decir y el simple hecho de mencionarlo, traía el miedo de obtener una respuesta no deseada. Una llena de enojo o indignación, como si fuera su culpa el ser tocada fuera de su voluntad.
—¿Dijo algo? —su palma formó un hueco con la mejilla contraria, logrando que con sus manos la tome y quede así por unos largos segundos —O mejor dicho, te hizo algo.
—Supongo que, un hombre hace lo que sea por conseguir un poco de placer —relamió sus labios y apartó la vista, probleblemente, porque no quería ver el gesto de seriedad formado con su cejas —. Estoy harta de eso, me hace sentir tan usada.
—(n)...
Zoë no era idiota, entendía a la perfección todo lo que decía sin necesidad de se lo dijera de forma clara y concisa.
—Maldito, juro que podría agarrar su rostro y...
—Hange —la llamó de forma tan lenta, casi causando inquietud frente a la impaciencia de su amante —, está bien.
—No, no lo está —contestó de forma rápida —¿Por qué cada vez que me cuentas tus inquietudes es por un hombre imbécil?, ¿Qué se creen que son?, ¿Quieres que haga algo?, ¿Qué le diga algo?
La sofocación entre tantas preguntas, le hizo sentir una presión enorme en su garganta. Aquel sentimiento frío y sensación caliente subiendo por su estómago.
—Juro que haría lo que fuera porque pudieras dejar de sufrir por eso —agarró de su mano y dejó un suave beso en ella —, mi dulce (n)....
Sus ojos oscuros, no tardaron en simplemente querer formar grandes y pesadas lágrimas, quien hacía todo lo posible para evitar que caigan. No quería llorar por esto, quería ser fuerte.
No lo hacía por el hecho en si, lo hacía por su reacción.
Hange jamás se enojaría con ella, mucho menos culparla.
Pero ¿Por qué lo creía así?
—¿No estas enojada? —le preguntó.
—¿Como? (n)...¿Por qué lo estaría? —sus manos recorrieron sus hombros llegar a su espalda y solo envolverla en sus brazos.
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KAOS| Hange Zoë
Fiksi Penggemar混沌 Donde el amor espera y las tardes de verano se convierte en el frío que abraza sus cuerpos y, en donde el amor entre mujeres es visto como crimen. Siendo juzgado ante los ojos de Dios. Famale Reader! @tedemannzanilla |2021
