Cuando el amor se evapora

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*Narra Diana Verónica*

Después de aquella noche no sentí igual mis sábanas, el estirarme por toda la cama era para sentir el espacio que ella había ocupado antes de irse, era como sentirla cerca nuevamente, mi humor había cambiado radicalmente, me sentía viva, sentía como el aire entraba en mis pulmones de lleno, incluso cuando Mario me hablaba le contestaba con tanta paz, con alegría y él se manifestaba feliz por verme así, sin saber que la única capaz de dibujar una sonrisa en mi era ella.

Es bien sabido que todo tiene un principio y un fin, y yo recuerdo nitidamente lo que creí el final de aquel sueño que aunque había sido tan bello tendría que dejar.
Fue un día miércoles, de por sí los miércoles los aborrecía enormemente, estaba dibujando algunos patrones para componer el pantalón de Ana, y yo acariciaba y una y otra vez la tela de la pierna como si ella estuviese allí, dejando volar mi imaginación y recordando a su vez aquellas imágenes que venían a mi mente de tenerla entre mis piernas y acariciarle el muslo de arriba a abajo,cerrando fuertemente mis ojos como si estuviera pasando en aquel instante mientras Diana Alejandra a su vez estaba jugando en el suelo a un lado mío con sus muñecas, pero esos sonidos que ella producía con su boca se iban disolviendo en el aire para dejarme solo con la sensación de su voz hablándome al oído.

-Diana mi amor.- interrumpió Mario desvaneciendo lo que pasaba por mi mente al entrar a mi oficina.
-Mmm.- contesté distraídamente volviendo a mi misma, girándome para verlo recargado en el marco de la puerta.
-Hoy no iré con ustedes a casa tengo que ir a conseguir un auxiliar y no sé cuánto tiempo me demore.- dijo él
-Ah bueno no te preocupes la nena y yo nos regresamos solas.- respondí despreocupada.
-¿Si segura, o quieres que las lleve de una vez a la casa? Tengo unos minutos antes de irme.- respondió lleno de adrenalina.
-No, de verdad así está bien.- respondí educada pero a la vez segura pues aún no quería irme y que mejor que fuese él quien se marchara.
-Bueno te vas con cuidado, te amo.- dijo lanzando un beso al aire, a lo que yo respondí solo sonriendo con los ojos cerrados.

“Hombres" creen que una depende al cien de ellos, pero lo que no saben es que es al revés, ellos dependen más de nosotras las mujeres.

Seguí haciendo mi trabajo,recuerdo estar haciendo un trazo con un metro,apenas si recargaba la punta del lápiz sobre la tela, tenía la dirección más no la concentración y de vez en cuando tomaba descansos para ver si la niña estaba bien o necesitaba algo,pues cada costura la hacía con el mayor cariño al saber que Ana sería quien vistiera lo que había confeccionado y muy probablemente sería yo quien se lo quitara, aunque no en el sentido que uno quisiera propiamente.

-¿Puedo pasar?.- dijo con voz coqueta Ana golpeando la puerta.
-Tu no necesitas mi permiso.- respondí mordiendo mi labio.
-A mi no me digas eso que echas a volar mi imaginación.- respondió ella acercándose a mi.
-¿Y qué te detiene?.
-Que eres toda una dama y no podría hacerlo en un lugar tan común.- dijo paseando la mirada lentamente por todo el cuarto.- como este.- respondió poniendo su dedo índice sobre mis labios, llevándose con el un poco de mi labial, para después pasear su dedo por sus labios.- ¿Vamos a comer?
-Quisiera pero estoy con la niña.- dejé salir un suspiro señalando a la niña que aún jugaba con sus muñecas.
-Eso ya lo sé mandé a Mario a conseguir un cable que creo ni siquiera necesitamos.- respondió con una risa de complicidad mientras alejaba su cuerpo del mío.
-¿Que hiciste que?.- pregunté riendo sonrojada.
-Bueno entonces¿Nos vamos o que?.- respondió cargando a Diana Alejandra.
-¿Enserio quieres convivir conmigo y con mi hija?
-Ella es parte de tu vida Diana.- dijo tomando mi mano.- y yo te quiero en la mía.- clavó su mirada en mi, haciéndome saber que hablaba totalmente enserio dejándome sin saliva, dejándome sin aire y con ganas de quitarle el labial de encima.- por lo tanto las quiero a ambas.- terminó de decir mientras aún acariciaba mi mano y yo apretaba la suya.

Por tiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora