Capítulo 27
"Samuel, Avery y una botella de vino"
—Disculpa la tardanza —dijo Samuel al bajar de su automóvil—. Tuve que atender unos asuntos de último momento con mi trabajo.
Acababa de llegar a mi residencia, y por los cuarenta minutos de retraso que llevaba consigo agradecía que nuestra cita hubiera sido planificada en aquel lugar.
—Lo importante es que ya estás aquí —contesté cuando se posó frente a mí—, con tardanza y todo pero llegaste.
El muchacho mordió su labio inferior para esconder la sonrisa que amenazaba con salir de su boca, sin siquiera darme cuenta le estaba poniendo más atención a los gestos que hacía en su día a día y ese sin duda era el que más captaba mis miradas.
Siendo la primera en dar el paso, acorté la distancia que nos separaba y parándome de puntillas lo obligué a que separara sus propios dientes de sus labios para así poder besarlo. No fue un beso demasiado largo, pero sí uno que me hizo olvidarme del mundo que me rodeaba por unos segundos.
—Te traje un regalo —dijo caminando hasta la puerta trasera de su camioneta—, espero y te guste.
Me entregó una caja de regalo color lavanda adornadas con cintas y detalles en purpura, era muy bonita y poco pesada.
—Mi regalo es la cena —admití luego de haberme mortificado tanto aquel día—, no es nada extraordinario o costoso. Pero hice sushi especialmente para ti.
—Eso es más que suficiente para mí. —Me dio un beso corto y casto—. No me importa que tanto pueda costar un obsequio, prefiero algo que me demuestre que me aprecias y me conoces.
—Eres tan lindo Sam, pero prefiero que subamos antes de que me congele el trasero acá afuera.
El camino hacia el departamento que compartía con las otras cinco chicas no era muy largo, el vivir en el tercer piso hizo que los minutos a solas en el ascensor fueran escasos. Sin embargo, a pesar de no haber establecido una conversación muy amena con el muchacho pude darle un pequeño vistazo a mi regalo, dos libros de recetas de cocina de chef famosos, uno de ellos era de postres.
Cuando estuvimos frente a la puerta casi podía soltar un grito de la emoción porque había amado mi regalo, era un obsequio que sin duda me daría buenos momentos. Volteé a ver al muchacho y estaba balanceándose de un lado a otro.
— ¿Algo que me deba esperar allí adentro? —preguntó al mismo tiempo que volteó a verme—. La última vez estuvo la chica asiática que me hizo sentir muy confundido, ¿hay más?
—Xia es la más peculiar de las chicas, las otras son un poco más normales. —Me encogí de hombros—. Lisa y Esther son las chicas con las que menos he tenido contacto porque casi nunca están, deben estar punto de marcharse. Rosie es algo extrovertida y Melissa mi compañera de habitación es fácil de llevar.
—Trataré de guardar toda esa información en mi saturado cerebro. —Le di un empujón al mismo tiempo que abrí la puerta.
La imagen que encontré al visualizar la sala de estar no era precisamente lo que esperaba, al menos no era lo que había dejado al salir del lugar unos cuarenta minutos atrás.
A excepción de Xia, todas las chicas que habitaban aquel departamento conmigo se encontraban allí. Lucían atuendos dignos de una gran fiesta y la mesa central estaba abarrotada de maquillaje, perfumes, una plancha del cabello, una rizadora y algunos vasos de licor.
— ¿Qué rayos está pasando aquí? —cuestioné captando la atención de la mayoría.
— ¡Es el cumpleaños de Lisa y vamos a celebrar! —gritó una entusiasta Esther justo antes de fijarse en el muchacho que seguía a mi lado—. Te iba a decir que te unieras, pero con semejante compañía no creo que te animes demasiado.
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Unexpected Love
RomanceAvery Cooper era una chica sentimental, pero le huía a los líos amorosos. A ella no le gustaba nadie, ni siquiera sentía un poco de atracción por algún chico. Samuel Wright lo tenía todo menos estabilidad, todo el mundo pensaba que él estaba bien, p...
