49. "Promesas"

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Capítulo 49 "Promesas"


Un año y medio después


Estudiar una carrera universitaria no era una labor sencilla, por lo tanto, no era de extrañar que muchas personas hicieran planes que prometían cumplir en caso de que se graduaran.

Mitchell, Destiny y yo habíamos ideado un plan mientras estudiábamos para una tanda de parciales en nuestro primer año. Estábamos invocando mucha ayuda divina, así que la primera promesa fue visitar la Catedral Basílica de San Pedro y San Pablo.

Ninguno de los tres era muy religioso. Destiny no había sido bautizada, Mitchell no había pisado una iglesia desde que reconoció su orientación sexual, y yo no conocía ninguno de los rezos que los asistentes repetían. Pero no había una regla escrita en la que las promesas debían tener sentido, y es que luego de días sin dormir y un montón de estrés acumulado, todos éramos lógicos.

—Siempre imaginé que seríamos tres en lugar de dos en este sitio. —Alisé la falda de mi vestido y volteé a ver a mi amiga—. Pero entiendo el punto de Mitchell, si él no terminó la carrera no le veía la lógica a venir.

—Yo siento que al final se salió con la suya al no asistir, lo cual no es del todo bueno para mí, se suponía que él sería el más pecador del lugar y terminé siéndolo yo.

Ante ese comentario no pude evitar que la risa se escapara de mi cuerpo, acción que se ganó un par de malas miradas de unas señoras que estaban sentadas unas bancas por delante de nosotras. Al parecer ni sentándonos de últimas nos salvamos.

—Creo que las margaritas que nos invitó Mitchell me acaban de traicionar, me acabo de reír de los pecados en la casa de Dios.

—Esas margaritas fueron el mejor gesto de Mitchell en mucho tiempo, gracias a eso tuve el valor de cumplir mi promesa —comentó con una sonrisa fingida al ver qué uno de los monaguillos caminaba muy cerca de nosotros—. Pero nunca delimitamos el tiempo que pasaríamos aquí, entonces estos veinte minutos me parecen suficientes.

—Me parece prudente.

No nos llevó tanto tiempo salir de la catedral y está algo que agradecía, lo último que quería era tener otro ataque de risa y sentirme juzgada por más señoras. El ocaso estaba comenzando a caer en la ciudad y no podía evitar sentir nostalgia, había amado vivir en Filadelfia, no podía imaginar cómo habría sido ni vida de no haber escogido ese lugar.

—De aquí en adelante nos toca cumplir la otra promesa por separado señorita Cooper. 

— ¿Estás segura de que deberíamos hacerlo por separado?

—No sabía que te interesaran los tríos.

—No estoy cerrada a probar.

—Eres hermosa amiga, no dudo que cualquiera moriría por cumplir tu dormitorio. —Tomó aire y luego lo expulsó—. Pero yo te veo como una hermana, sería incestuoso para mí.

—Cuando hicimos esta estúpida promesa no contemplé la posibilidad de que yo sería la única soltera.

Por supuesto que ir a una iglesia no podía ser lo único que hiciéramos ese día tan esperado, la segunda y última promesa había sido tener sexo en las veinticuatro horas que sucedieran al acto de graduación. Porque la vida tenía que ser como el Ying y el Yang, un poco de agradecimiento a las entidades divinas y una dosis de diversión con los seres pecadores que habitaban el planeta Tierra.

—No te culpo por pensar eso, yo creí que seríamos todos solteros . —Pareció pensarlo un poco—. Tal vez tú y yo solteras y Mitchell con novio, o ustedes dos con relaciones serias y yo viviendo una vida de excesos. El escenario de tú siendo la única sin ningún compromiso no parecía tan probable hace cuatro años debido a mi historial.

—Igual me siento feliz de que te des una oportunidad con alguien, y te conozco lo suficiente como para darme cuenta de que te estás nerviosa hasta los huesos por la cita de hoy.

—En tres citas que hemos tenido el chico ni me ha tocado el culo cuando nos besamos, tan solo imagina que no capte mis señales y se me haga imposible cumplir la promesa para la que me sentía más capacitada, me puedo llegar a declarar lesbiana.

—Las dos sabemos que puedes llegar a cumplir tu promesa, yo tengo envidia de la sana de que tú tengas un candidato elegido. —Destiny comenzó a burlarse, hecho que me fastidió lo suficiente como para darle un manotazo en el hombro—. Nunca he tenido sexo casual no sé qué hacer para llegar a ese punto, no es mi ambiente.

— ¿Eres consciente de que esto de las promesas es algo divertido y que nada está escrito en piedra?

—Obviamente, tampoco me pienso prostituir por algo que dije cuando estaba consumida por la época de parciales. —Saqué mi teléfono del bolsillo y comencé a buscar la aplicación de Uber—. Pero no me disgustaría encontrar un poco de diversión esta noche.

—Entonces ve a la fiesta de nuestra facultad y ten un poco de diversión, eres un bombón así que seguro que algún partido decente debe presentarse. No sé si tengo algún consejo clave, en realidad la química, conexión, tensión o como quieras llamarle, es algo que percibirás tú misma al momento de interactuar con el otro.

—Supongo que tienes razón, además de que con suerte no volveré a ver a nadie de la universidad en mi vida.

—Llegaron por mí —se despidió ella al visualizar el automóvil azul marino que se asomando en la avenida—. Mañana compartiremos anécdotas, no te tortures con nada, mientras no corras peligro y te diviertas todo estará bien.

Y esas últimas palabras calaron dentro de mi mente y sin duda fueron determinantes para la noche que apenas comenzaba.

Unexpected LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora