Capítulo 39
"Samuel planea huir"
Samuel
La música característica de los ascensores sonaba al tiempo que el mismo estaba en movimiento, eran veinticuatro los pisos que tenía que bajar desde mi suite hasta la recepción del hotel. En el recorrido varias personas entraron al ascensor por lo que no permanecí solo, y es que desde que había regresado a Filadelfia había preferido utilizar el ascensor de los clientes en lugar del que solía compartir con los empleados.
Conocía a todas las personas que trabajaban en la sede, después de todo no solo vivía allí sino que también era el encargado de vigilar que todo anduviera en orden en el lugar. No consideraba que fuera un trabajo fácil, pero tampoco se había complicado demasiado en el pasado.
Cuando me mudé a la ciudad todavía no había cumplido los dieciocho años, la mayoría de ellos no me percibían como una figura de autoridad. Pero al llegar a la mayoría de edad y teniendo el respaldo de mi padre, aprendí a hacerme cargo de la situación y aunque muchos dudaban de mí, pude demostrar que sí era capaz de supervisar el hotel.
No podía tener plena seguridad de que no hubiera alguien que me subestimara, quizá era una información de la que nadie tenía certeza en su vida, pero al menos nadie se había atrevido a desafiarme de frente. Me había acostumbrado a la armonía y facilidad con la que había manejado las cosas, tanto que cuando volví después de año nuevo y notaba las miradas inquisitivas hacia mí, la intranquilidad había invadido mi cuerpo y no quería hacer otra cosa más que huir.
Por ello cuando el ascensor se detuvo en el piso que había marcado y caminé hasta la recepción hasta encontrar a la asesora de bienes raíces que había contratado, sentí que estaba más cerca de huir de lo que había estado cuando empecé a sentir presión externa. La mujer que me esperaba no debía pasar de los treinta años, y si lo hacía se había conservado muy bien, llevaba consigo un gran abrigo color verde menta, tacones refinados en algún tono nude y maquillaje que aunque no fuera muy recargado tampoco pasaba desapercibido.
Por un breve momento me sentí mal por haber optado por un estilo más relajado esa mañana, pero es que luego de terminar de entrenar y ducharme un sábado en la mañana no era un gran fanático de vestir atuendos formales. Pero al fin y al cabo yo era el cliente, el pantalón deportivo gris, chaqueta térmica con el logotipo de la universidad, un gorro de lana y tenis blancos no me hacían lucir como un vagabundo.
—Buenos días señora Foster —hablé captando la atención de la susodicha—, espero no haberla puesto a esperar mucho tiempo.
Sorpresa fue lo único que pude captar de sus emociones cuando volteó su mirada hacia mí, sin duda cuando le dijeron que el encargado del hotel más conocido de la ciudad no esperaba encontrarse con alguien que era menor que ella. Sabía mi nombre, sabía que yo era familiar directo del dueño, pero al menos agradecía que no hubiese buscado mi nombre en Internet porque se iba a encontrar con cosas que quería que a los demás se les borrara de la mente.
—Un placer conocerlo, pero le aclaro de una vez que preferiría que me llamara señorita. —Devolví el saludo apretando la mano que ella había extendido—. Justo acabo de llegar así que no debería tener preocupación alguna, igual estoy para servirle.
La duda de si en realidad no me había buscado en internet comenzó a aparecer, una mirada lasciva fue todo lo que pude percibir de ella luego de que me presentara. Aunque no podía dar fe de ello, capaz solo era el conocimiento de mi apellido lo que despertaba cierto interés en la señora Foster. No era la primera vez que me pasaba, pero nunca dejaba de ser incómodo.
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Unexpected Love
RomanceAvery Cooper era una chica sentimental, pero le huía a los líos amorosos. A ella no le gustaba nadie, ni siquiera sentía un poco de atracción por algún chico. Samuel Wright lo tenía todo menos estabilidad, todo el mundo pensaba que él estaba bien, p...
