Capítulo 40
"La buena hija vuelve a casa"
Siempre era bueno volver a casa, o al menos así había sido siempre para mí.
Desde que había comenzado a estudiar en la universidad mis visitas solían ser mensuales, pero por primera vez en todo ese tiempo me había demorado casi tres meses en volver.
No iba a negar que sonaba tentadora la idea de mandar todo a la mierda e irme a Miami con Samuel, Luke y todos los demás. Pero dos días antes había llamado a mi madre y habíamos hablado luego de tanto tiempo, y aunque no fue la charla más amena de la historia, ella ya sabía que pensaba ir a visitarlos.
Tomé aire por la nariz y lo exhalé por la boca, me armé de valor y terminé de introducir la llave en el cerrojo.
Al principio no observé a nadie en la sala de estar, todo permanecía como siempre y el único sonido era el que emitía la cafetera en la cocina. Había salido muy temprano de Filadelfia, seguramente mis padres apenas y estarían desayunando, luego de soltar las cosas que cargaba conmigo encima del sofá empecé a seguir el sonido.
—Ya llegué —avisé cuando ya iba muy cerca de la cocina—, buenos días.
Me quedé parada cerca del desayunador, sitio en donde mi papá estaba comiendo algunas tostadas. Mi mamá estaba de espaldas vigilando que todo con el café estuviera en orden, pero no tardó mucho en voltear el rostro para verme luego de tanto tiempo.
—Ven y dame un abrazo mi hermoso capullo —exclamó mi padre y sin dudar demasiado lo envolví con mis brazos. El típico nudo en la garganta comenzó a hacerse presente y aunque las lágrimas amenazaran por salir, logré frenarlas—, te extrañé mucho pequeña.
—Y yo a ti papi. —Le di un beso en la mejilla y rompí el abrazo para sentarme a su lado.
— ¿Quieres algo de desayunar? —Me preguntó mi madre, negué con la cabeza porque aunque fuese querido complacerla, ya había comido lo suficiente en el camino—. ¿Qué hay de un café?
—Por favor —respondí aún con la voz más baja de lo normal.
—Le dije a tus abuelos que volverías a casa unos cuantos días —habló mientras servía café en una taza—. Nos invitaron a almorzar así que espero y no tengas otros planes.
—Ir a ver a los abuelos suena como el plan perfecto. —Mamá me tendió la taza y yo de inmediato bebí un sorbo.
Debía hablar muchos temas con mis padres, pero era algo que pensaba alargar hasta casi el final de la visita.
Quedaban varios días en los que tendría que estar en casa, si precipitaba un conflicto todo se tornaría más incómodo. Estaba dispuesta a dilatar esa conversación, luego de tenerla no habría vuelta atrás.
***
Tenía la esperanza de que mis padres me percibieran como siempre lo habían hecho, que notaran que no había cambiado algo muy relevante en mi personalidad.
Habían pasado seis días desde mi llegada, seis días en los que el tiempo que había pasado fuera de casa parecía no existir. Visité a mis abuelos, me reencontré con vecinos, hice videollamada con algunos de mis tíos, cociné mis platillos favoritos, jugué con nuestra gata Summer, pasé tiempo en mi habitación, pero también salí de paseo.
En una ocasión que estuvimos a solas mi padre me preguntó por Samuel, y luego de responderle que estaba en Miami por el spring break no profundizó más en el tema.
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Unexpected Love
RomanceAvery Cooper era una chica sentimental, pero le huía a los líos amorosos. A ella no le gustaba nadie, ni siquiera sentía un poco de atracción por algún chico. Samuel Wright lo tenía todo menos estabilidad, todo el mundo pensaba que él estaba bien, p...
