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10. "No más alcohol ¿o sí?"

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Capítulo 10

"No más alcohol ¿o sí?"


—No volveré a tomar una gota de alcohol en mi vida.

—Eso es lo que decimos cada vez que tenemos resaca, pero ¿Te digo un secreto?

—Adelante.

—No tomarás una gota, tomarás muchos litros más en el futuro.

—Cállate que no me ayudas.

—Te voy a hacer el desayuno, eso ya es bastante teniendo en cuenta que esa es tu tarea.

Estaba en el sofá de la sala de estar de mi residencia con una bolsa de gel en mi frente, un fuerte dolor de cabeza amenazaba con acabar con mi cráneo y eso no era placentero. Tenía un nivel de sed que no parecía calmarse, llevaba dos horas despierta y ya había bebido el agua que usualmente tomaba a lo largo de un día.

Mi residencia quedaba en el tercer piso de un edificio, en realidad era un departamento compartido. Tres habitaciones con baño, dos chicas en cada una de ellas, una sala y una cocina que debíamos compartir todas. No eran las mejores condiciones del mundo pero me las arreglaba para sobrevivir.

El timbre del lugar sonó y pude haberlo ignorado, pero en ese momento mi compañera de habitación y yo éramos las únicas en el lugar, y de ser ella quien abriera podría quemar mi desayuno y eso haría mi día aún más deprimente.

—Gracias a Dios me abriste tú y no la asiática molesta.

— ¿Qué haces aquí Destiny?

Mi mejor amiga me apartó de la puerta para entrar al lugar, cerré la puerta y me dediqué a observarla con los brazos cruzados. Cargaba puesta la misma ropa que la noche anterior, sólo que al ser las once de la mañana y haberse escapado con un chico no podía estar tan arreglada. No tenía maquillaje y su cabello estaba desordenado en una cola de caballo alta.

—Le dije a mis papás que me estaba quedando contigo. —Rascó su nuca—. Quedaron en recogerme dentro de unas horas. Así que heme aquí.

—Sigo siendo tu alcahueta, la historia de mi vida.

—No creo que mis papás se escandalicen con el hecho de que me quede en casa de un chico, pero tampoco es lo más cómodo del mundo hablarles acerca de eso. —Se miró las uñas—. Te prometo que algún día yo seré tu alcahueta y estaremos a mano.

—De acuerdo.

Ella dejó de ver sus uñas y se fijó en mí, frunció el ceño y negó con la cabeza.

-— ¿Qué diablos pasó contigo? —Hizo una mueca de sorpresa—, Avery luces horrible.

—Eso se llama resaca. —Melissa se asomó en la puerta de la cocina—. Está atacando a Avery de manera atroz.

—Y se quejaba de ser menor de edad.

Las risas de las chicas eran como una tortura para mí, mi cabeza palpitaba al son de las carcajadas que salían de sus bocas. Me volví a tirar en el sofá y empecé a masajear mis sienes para ver si podía calmar un poco mi suplicio, no ocurrió nada diferente. Melissa extendió hasta a mí un plato repleto de hotcakes, pensé mucho para tomar un bocado y llevármelo a la boca, mi estómago se revolvió.

— ¿Destiny quieres desayunar? —le preguntó mi compañera.

—Por favor, serías como una especie de ángel para mí.

—No aguanto —dije antes de tirar mi plato hacia la mesita.

Mis dos amigas me vieron de manera extraña al momento en que comencé a correr por el pasillo del departamento, llegué al baño lo más rápido que mis piernas me permitieron y al llegar al retrete vomité todo lo que había consumido la noche anterior.

Unexpected LoveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora