Capítulo 32
"Todos los Wright no son multitud"
Samuel
La ciudad de Nueva York en época navideña era una de las cosas que más amaba en el mundo. Las calles teñidas de blanco gracias a los copos de nieve que caían de forma progresiva, las tiendas que olían a chocolate caliente y pino recién cortado, el montón de personas que se dirigían a patinar al Central Park, todo era familiar y reconfortante para mí.
Al llegar a la mansión de mi padre Avery quedó atónita observando la cantidad de decoración y luces que envolvían el sitio, debía admitir que era hermoso ver cada año la manera diferente en la que decoraban el lugar. Sin embargo, no era que frecuentara mucho a mi familia en esas fechas.
Nate solía pasar esas festividades junto a Elizabeth y su familia, Lana y Lindsay hacían lo necesario para hacerme sentir fuera de lugar, tampoco tenía mi propio hogar en Nueva York y mi papá se negaba a que me quedara en algún hotel teniendo mi propia habitación en su casa.
Así que mi opción más segura y recurrente para el día de navidad eran los Hayes. Luke, América y Gianna quién era la madre de ambos nunca dudaban en rebirme, en algunas ocasiones se unían algunos parientes que viajaban desde Italia, pero lo seguro es que siempre lograba divertirme con ellos.
En el caso de año nuevo era tradición para mí recibirlo en Time Square, rodeado de personas de otros países y culturas, escuchando los espectáculos musicales y admirando las luces y espectáculos pirotécnicos que se mostraban.
Así que a pesar de que la casa estuviera abarrotada de adornos navideños, ese sitio no inspiraba ser un hogar propicio para relajarme en invierno. Igual Avery estaba en su burbuja de fascinación, y me negaba a dañarle la ilusión de imaginar la mansión como un lugar acogedor. Cuando ambos estábamos parados justo al frente de la puerta principal presioné el timbre.
Lindsay apareció del otro lado de la gruesa puerta de madera cuando está fue abierta, su rostro no reflejaba más que fastidio y sin decir al menos una palabra cortés o un saludo se dio media vuelta hasta la sala de estar.
Avery lucía sorprendida por el cambio de personalidad que mostraba mi hermana menor, yo en cambio ya me lo esperaba teniendo en cuenta de que Lana estaba presente. El buen humor y amabilidad de Lindsay hacia mí, Nate o nuestros allegados no duraba más que un par de días. El que hubiese perdurado por unas semanas parecía todo un récord.
—Buenos días —saludé amablemente al entrar a la casa y conseguirme a unas pocas personas sentadas en los sofás de la sala de estar.
Estaban Lana y Lindsay mirando cada una su teléfono celular sin inmutarse por nuestra presencia o molestarse en corresponder al saludo. Al frente en otro sofá Nate y su acompañante Candace nos saludaron con asentimiento de cabeza. Ya había conocido a la mujer antes, era una de las abogadas del negocio familiar y aunque parecía ser la mujer perfectamente creada para mí hermano, no me convencía el que pudieran llegar a mezclar lo profesional con lo personal. Mi hermano se negaba a reconocer que ocurría algo entre ambos, pero aun así la mujer alta, de cabello corto y rubio, ropa estilizada y unos tacones que podrían matar a alguien de lo finos que eran, era la que acompañaría a mi hermano a la renovación.
Como caído del cielo para relajar el ambiente que de por sí ya estaba demasiado tenso llegó mi padre, traía una margarita en cada mano y se la ofreció a mi hermano y a Candace justo antes de hablar.
—Hijo mío estaba ansioso de que llegaras. —Sin titubear demasiado se acercó y me dio un cálido abrazo como no me lo había dado en años, tal vez su renovación de votos lo tenía lo suficientemente sentimental para verme más allá que como un empleado más—. ¿La señorita presente es tu novia? Ahora si no lo es habré metido la pata de nuevo como con Nathan y Candace, mejor debí esperar a que me la presentaras.
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Unexpected Love
RomanceAvery Cooper era una chica sentimental, pero le huía a los líos amorosos. A ella no le gustaba nadie, ni siquiera sentía un poco de atracción por algún chico. Samuel Wright lo tenía todo menos estabilidad, todo el mundo pensaba que él estaba bien, p...
