18. Volver siempre

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En la actualidad.

Es muy tarde para que Susana se haga toda su rutina habitual para moldearse los rizos, así que a pesar de que su pelo aún está húmedo, se lo recoge en dos trenzas.

Sostiene la punta de una con los labios mientras se ata la otra.

Ve aparecer a Lucas en el espejo tras ella. Le rodea la cintura con los brazos y ella se recarga en su pecho mientras termina de peinarse.

- Pareces una niña cuando te peinas así – Le dice él con una sonrisa

- ¿Eso es malo?

- No, te ves bonita. Solo luces mucho más joven de lo que eres – Le responde mientras deja un besito sobre su cuello

Apoya el mentón en el hombro de ella, y mira el reflejo de ambos en el espejo.

- Gracias por estar aquí – Dice él suavemente

Ella se vuelve y deja un beso en su mejilla.

- Te prometí que siempre iba a volver – Sonríe ella

- Siempre – Está de acuerdo él

Susana no sabe cómo todo puede ser tan extremo entre ellos, porque cuando están bien, no hay nada mejor.

Pero cuando están mal...

Su celular suena e interrumpe el curso de sus pensamientos.

Lucas se estira y se lo alcanza.

El nombre de su hermano parpadea en la pantalla.

De pasada, Susana ve la hora, y sabe por qué la está llamando.

Puede parecer que la persona a la que le va a contestar es a su hermano mayor, pero no lo es.

Es a su jefe.

- Voy en camino – Dice cuando contesta

- Pues camine rápido. ¿Se le perdió el reloj?

- Lo siento. El tráfico en la 10 está muy duro

- No me venga con ese cuento. Si no va a llegar en 15, no venga

Y le cuelga.

Susana sale corriendo y tira todo lo que va a necesitar en su bolso.

Todas sus cosas están tiradas a lo largo y ancho de la habitación, porque el sexo de reconciliación tiene la cualidad de ser muy desordenado, y en algún momento su bolso se volcó y escupió todas sus cosas.

Lucas le ayuda a recoger lo que parece más urgente.

- Tengo que correr – Le dice ella mientras se acerca y le da un beso rápido

- Voy para la universidad, ¿quieres que te lleve?

- Dios, si. Gracias, amor. ¡Pero, corre, corre, corre! – Le exige ella

Lucas se ríe, pero obedece.

Agarra sus cosas y ambos salen corriendo hacia el estacionamiento.

Hay un Dios bueno mirando que la familia Isaza no sufra la tristeza de uno de sus hijos matando al otro, porque afortunadamente el tráfico está de su lado.

Llegan al estudio 20 minutos después de esa llamada amenazante, y Susana espera que su hermano no estuviera hablando en serio.

Lucas se baja del auto con ella y le saca su guitarra de la cajuela.

Primeras vecesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora