En la actualidad.
Susana se despierta en la cama y por un momento no tiene recuerdos de lo que pasó o cómo llegó ahí.
- ¿Estás bien, bebé? – Le dice la voz de Lucas
Le está poniendo una bolsa de hielo a un lado de la cabeza, lo que parece un remedio raro y pobre porque la almohada está llena de sangre.
- Te caíste y te golpeaste contra la cama. ¿Estás bien?
- No. Me gustaría ir al hospital – Declara ella
- ¿Crees que es para tanto?
- Si. No me tienes que acompañar, puedo ir sola – Declara ella, fingiendo más firmeza de la que siente.
Es un milagro que su voz no esté temblando.
No sabe qué clase de instinto de supervivencia está manteniendo su voz firme para poder fingir lo suficiente para lograr salir de aquí.
Tengo que salir de aquí. Tengo que salir, se repite a sí misma.
No me caí, Lucas.
Tú me empujaste.
Me pegaste.
Me pegaste, Lucas.
- No digas tonterías, bebé. No tienes nada grave. Solo descansa. El hielo te va a ayudar
- Vale – Asiente ella
Pero el hielo no le va a ayudar.
Su cabeza duele de verdad y su boca sabe a sangre.
Está muy, muy golpeada.
Por un momento, lo mira.
Le está poniendo el hielo con delicadeza, como si no viera la sangre que se vuelve pegotes en su pelo.
Está muy preocupado.
Susana se da cuenta de que verdadera y genuinamente la ama.
Pero también sabe que no es suficiente, y que es un amor muy, muy enfermo.
Él la golpeó. No hay otro nombre para lo que acaba de pasar.
Sabe que sus heridas son serias y necesita atención médica, pero no va a lograr salir de aquí si no lo calma.
- Bebé, tengo mucho frío, ¿me puedes hacer un té? – Le pide
- No te quiero dejar sola – Susurra él con ternura mientras le acaricia la cara
Ella aprieta la mandíbula para obligarse a no resistirse a su toque.
No lo enojes, no lo enojes. Solo haz lo que tengas que hacer para salir de aquí.
- No te preocupes, solo es un chichón – Lo tranquiliza ella – Solo quiero algo caliente porque tengo un poco de frío
- Te traeré un café – Decide él
Pero te pedí un té, quiere renegar ella.
Pero no lo hace, porque ese no es el punto.
La cuestión no es que Lucas siempre le ha dicho como pensar y ella se lo ha permitido, fascinada por cederle el control a alguien que parecía tener las cosas tan claras.
Que horrible es caer a la realidad.
Su garganta está tan cerrada que solo asiente, porque teme que, si empieza a llorar, él se exalte de nuevo.
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Primeras veces
Fanfiction¿Cuántas primeras veces le puedes dar a una persona antes de que su marca se haga imborrable? Ella está dispuesta a tensar la cuerda solo para compartir esas primeras veces con él. Él habría hecho cualquier cosa que ella le pidiera. Hasta que no lo...
