41. Primera cicatriz

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Susana Isaza.

Estoy acostada en la cama de Villa entre mi hermano y Mel, y todo es tan surreal que no sé si seguir llorando o reírme.

Fantaseé tantas veces con volver a estar en su cama, y cuando por fin vuelvo a estar apoyada sobre este colchón suave, con sus mantas oscuras que huelen a su aftershave de limón, vengo a hacerlo de esta manera.

Mel me preparó un té para calmarme, e instruyó a mi hermano de abrazarme lo suficientemente fuerte no solo para hacerme sentir contenida, sino para hacer retroceder el ataque de pánico inminente.

Recordé los ejercicios de respiración y los hice.

El pánico ha remitido, pero el dolor se quedó.

Villa no está acá.

Volvimos al punto de partida.

- ¿Dónde está? – Pregunto con una voz ronca y rara

- Salió a dar una vuelta con Gomita – Me responde Mel suavemente

- Estaba herido – Recuerdo – Le pegué, Mel – Me lamento

- Fue un accidente, Susi – Me tranquiliza Mel

- Ja. Eso me decía Lucas todo el tiempo – Me burlo sin humor

- Mapache, basta – Interviene mi hermano – Estás lastimada y todos lo sabemos, incluyendo a Villa. Estas cosas son muy duras para todos, pero sé que él no te resiente por nada de esto. Si acaso, solo debe estar preocupado por ti, y un poco triste, si quieres que te sea sincero

- ¡Todo había salido tan bien, bro! – Exclamo, y me cubro la cara con las manos - ¡Pasamos una noche hermosa y lo arruiné!!

- Somos bastante imbéciles para esto de las citas – Se burla mi hermano. Mel le hace un guiño, porque no creo que ella piense lo mismo.

Me hundo un poco en mi miseria, porque no es igual.

Habíamos dado un paso enorme en la dirección correcta para alejarnos de todo el trauma y el horror que pasamos, pero todo eso parece vivir dentro de mí y se va a seguir interponiendo en mi camino para volver a empezar.

No quiero ser una víctima, pero lo soy.

Y nunca he odiado más a Lucas que ahora mismo por lo que me hizo.

Mi hermano nota la turbulencia de mis emociones, porque me envuelve cariñosamente entre sus brazos.

- ¿Qué quieres, Mapache?, ¿Quieres esperarlo para hablar con él, o prefieres ir a casa, y ya hablarán luego cuando estén tranquilos?

- No quiero imponerme aquí en su casa luego de hacerlo sentirse horrible – Susurro – Debería poder librarse de mí si quiere

- No creo que quiera – Señala Mel

- Soy mercancía dañada – Me quejo – Estoy siendo muy egoísta intentando algo con él. Se merece más que esta mierda

Me acurruco en el abrazo de mi hermano mientras las lágrimas se me vuelven a escurrir.

Estoy enojada.

En gran parte con Lucas, pero sobre todo conmigo.

- Susi, no puedes exigirte a ti misma olvidar lo que te pasó y estar bien al día siguiente. No eres una máquina. Llora todo lo que necesites, y luego respira y vuelve a empezar. Eso es lo que hacemos – Me recuerda Mel – Ahora duérmete. Si te vas de aquí y huyes como una cobarde, vas a perder mi respeto

Me seco las lágrimas mientras escucho suspirar a mi hermano, que se derrite cada vez que Mel abre la boca.

Mi mejor amiga se acurruca contra mí, y él extiende su brazo para abarcarnos a ambas en su abrazo.

Primeras vecesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora