2 años y medio antes.
Susana Isaza.
Es nuestra última noche en Cartagena.
No quiero ni preguntar qué pasó en el famoso retiro de parejas, pero todo el mundo está sonriente, acaramelado y agotado.
En nuestra última noche Laura ni siquiera se anima a cocinar, sino que pedimos la cena a la cocina del resort que ocupa nuestra cabaña privada y comemos alrededor de la piscina.
Nath tampoco tiene energía para hacer cocteles, así que nos sentamos en las sillas de playa a conversar mientras nos bebemos las últimas cervezas.
Muy al estilo de este grupo de seres humanos, eventualmente aparece la guitarra de mi hermano y pasa de uno en otro mientras cantamos.
Villa está sentado a mi lado, y aunque nos comportamos frente a los demás, no puedo evitar ser hiper consciente de él.
Siento su hombro cuando roza con el mío, o el toque suave que deja en mis manos cuando me pide que le alcance su botella de cerveza. Sus ojos encuentran los míos, me guiña y vuelve a recostarse en su silla.
Hay una complicidad deliciosa entre los dos, porque tenemos este secreto hermoso entre nosotros y esta pequeña historia que nos pertenece y a nadie más.
Sus ojos siguen brillantes, a pesar de que ambos somos muy correctos frente a los demás.
Las cervezas se van quedando vacías, así que recojo las botellas y voy por otra ronda.
Cuando regreso a mi silla, él no está a mi lado.
Me imagino que fue al baño, pero pasa un rato y no regresa. Miro por encima de mi hombro hacia la casa, pero no lo veo por ahí.
Cuando vuelvo la atención a nuestra reunión, me encuentro con esos ojos verdes y penetrantes de Laura.
- Dijo que iba a la playa un momento – Me dice inclinándose hacia mí
Me muerdo el labio y asiento, porque ahora tengo miedo de ella.
Nadie le dice nada, pero siempre parece saberlo todo. Me sonríe como si supiera exactamente qué estoy pensando y me da un besito en la mejilla mientras se levanta para traer golosinas de la cocina.
Simón le grita que traiga Doritos. Nath quiere masmelos. Mi hermano le recuerda la salsa picante.
Aprovecho el alboroto y me levanto de mi lugar.
Paso la línea de arbustos bien cuidados que separan la piscina de nuestra playa privada. La única iluminación proviene de la luna, que esta noche está llena, y de las luces encendidas en la casa. Sin embargo, veo su silueta recortada contra el cielo oscuro.
Está caminando por la orilla del mar de manera pensativa con las manos en los bolsillos.
Me quito mis sandalias y las dejo caer en la arena.
El agua se siente tibia en mis pies. Él se vuelve cuando escucha el chapoteo de mis pasos y sonríe. Extiende una mano hacia mí invitándome a su lado y la tomo. Dejo que me acerque a él y ponga sus manos en mi cintura.
- Hola – Le sonrío como una tonta. A pesar de que hemos estado juntos todo este rato, se siente diferente estar a solas con él
- Hola, flaca bonita – Me sonríe. El viento me alborota el pelo, y él me lo aleja de la cara con cariño
- ¿Estás bien?
- Si, solo pensativo
- ¿Tienes ganas de estar solo?
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Primeras veces
Fanfiction¿Cuántas primeras veces le puedes dar a una persona antes de que su marca se haga imborrable? Ella está dispuesta a tensar la cuerda solo para compartir esas primeras veces con él. Él habría hecho cualquier cosa que ella le pidiera. Hasta que no lo...
