2 años y medio antes.
Susana Isaza.
Sus manos están en mi cintura.
Cada que respiramos, nuestros pechos se tocan.
Tengo su sabor en mi boca, y quiero más.
Quiero tocarlo. Quiero sentirlo tan cerca que ya no sepamos donde empieza uno y dónde termina el otro, pero también estoy nerviosa.
Nunca he querido llegar tan lejos con nadie como deseo hacerlo con él, y la fuerza de ese deseo en sí misma me asusta.
Trago saliva.
Él bordea cariñosamente mi cara con sus dedos.
- ¿Estás asustada?
- No – Respondo tímidamente, y por la ternura con la que me mira, me doy cuenta de que no me cree
- No tenemos que hacer esto ahora – Me dice con dulzura
- ¿Qué? No, no. Claro que vamos a hacer esto – Niego con la cabeza
Deja un beso en la punta de mi nariz.
- Estaba teniendo una fantasía un poquito salvaje con una de esas mesas de billar, pero la dejaré para después. Ve a tu habitación, te alcanzo en un rato, ¿vale?
Le doy una mirada de desconfianza.
- ¿Te estás echando para atrás?
- Nop. Solo voy a necesitar algún material pedagógico
Me pongo en puntas de pies y lo beso, solo porque quiero, puedo y me da la gana.
Me devuelve el beso de esa manera lenta y profunda en la que le gusta besar, como si estuviera decidido a que sienta la electricidad de ese beso por todo el cuerpo. Arqueo mi cuerpo hacia el suyo y él se aparta con esa sonrisa que vuelve sus ojos chiquitos.
- Deja de seducir al profesor, malcriada. Ve a tu habitación. No me tardo nada
- Pero me gusta seducir al profesor – Le digo con un puchero. Suelta un gemido de desconsuelo
Y luego se inclina y hace algo que no pensé jamás que me gustaría tanto.
Me muerde el labio.
Solo así. Ni siquiera me besa antes de hacerlo.
Sus dientes se cierran suavemente alrededor de mi labio inferior y jala con dulzura.
- Estoy loco por esa boca – Me dice.
Y luego da media vuelta y sale.
Mis labios han quedado cosquilleando por ese mordisquito provocador.
Me toco la boca suavemente con los dedos, porque me siento electrificada, pero por supuesto solo toco mi propia piel. No hay ninguna chispa mágica estallando en mis labios, aunque así es como se siente. Suelto una risita tonta mientras salgo corriendo a mi habitación.
Como prometió, él entra sin llamar unos minutos después.
Estoy sentada en mi cama con mi celular en la mano, dándome cuenta de que a la persona que quisiera hablarle sobre esto es a Mel, y ahora mismo no puedo hacerlo.
Pero dejo de lado la nostalgia cuando lo veo aparecer.
Cierra mi puerta tras él y la asegura. Viene cargando su computador portátil y una cantidad escandalosa de paquetes de gomitas.
- ¿Ese es tu material pedagógico?
- Shh, sin juzgar mis métodos – Me regaña, mientras deja todo sobre la cama
ESTÁS LEYENDO
Primeras veces
Fanfiction¿Cuántas primeras veces le puedes dar a una persona antes de que su marca se haga imborrable? Ella está dispuesta a tensar la cuerda solo para compartir esas primeras veces con él. Él habría hecho cualquier cosa que ella le pidiera. Hasta que no lo...
