Juan Pablo Villamil
El amanecer tiñe todo de una luz morada cuando la siento moverse a mi lado.
Malta está acostada entre los dos, así que todo es absolutamente casto acerca del hecho de que estamos dormidos en la misma cama.
Sin embargo...Bueno, estamos dormidos en la misma cama.
Pasó mucho tiempo desde la última vez que pensé en ella como algo más que una amiga. Mis sentimientos cambiaron. Mi corazón definitivamente le pertenece a alguien más, así que supuse que eso lo borraba todo, pero no lo hace.
El hecho de que ella tiene todo lo que me gusta en una mujer sigue siendo real.
Todavía es el estándar con el que mido a cualquier chica que me parece guapa, pues aún me descubro pensando "si, es bonita, pero no tiene la misma boca de Susi".
Mi cuerpo sabe que tenemos un asunto pendiente, aunque me digo a mí mismo que es hora de dejarlo ir.
Ya pasó demasiado tiempo.
Nuestra historia se terminó. Ahora somos amigos, y necesito cuidar esa amistad, porque es demasiado valiosa, y ella tiene razón en que he sido un amigo de mierda con ella.
No puedo usarla como un puerto seguro cuando estoy naufragando, y luego solo dejarla.
Por eso, cuando esos ojos del color del ron añejo se abren y me miran con sorpresa, todo mi corazón se encoge, porque también es verdad que la quiero muchísimo, y la idea de perderla me aterra.
- ¿Qué hora es? – Pregunta mientras se frota los ojos
Miro su reloj de pared con forma de gato por encima de su cabeza.
- Casi las 5 – Respondo
- ¿Qué haces aquí todavía? – Me regaña
- Te dije que no me iba a ir
- Villa... – Suspira, como si quisiera decirme algo, pero se arrepiente – Está bien. Sé que tienes el corazón roto y estás haciendo lo que puedes. No te lo tomo en cuenta
- Ese es el problema, Susi. Tienes que tomármelo en cuenta. Está bien si estás enojada conmigo. Me gustaría que dejes de decir "está bien" todo el tiempo solo para evitar un conflicto. Tienes derecho a estar enojada
Como si estuviera de acuerdo conmigo, Malta se vuelve y la mira.
Susana le frunce el ceño.
- Deja de juzgarme – Dice
- No lo hago, solo...
- Tú no – Me interrumpe – Estoy hablando con Malta
Me río.
No sé si tiene que ver con el silencio del amanecer, que hace todo íntimo y suave, o con el hecho de que ambos estamos medio dormidos.
La cuestión es que seguimos susurrando. Todo se siente detenido, como si el mundo hubiera parado y fuéramos las únicas personas que quedan en él.
- Siento que me quedé sola. Tengo que pelear con la facultad de medicina y con mi hermano para poder ver a Mel un segundo. Cuando ustedes están aquí, él solo quiere estar con Mel, así que apenas nos vemos. Cuando están de gira, nunca tienen tiempo para hablar, y cuando lo tienen, hay un montón de gente con la que tienen que hacerlo antes de mí. Y tú... – Suspira y se encoge de hombros – Nunca sé si puedo contar contigo, así que supongo que es mejor no hacerlo. Pero por supuesto, no puedo decirle nada de esto a ninguno. Mi hermano y tú están cumpliendo un sueño increíble. Mel ama su carrera. No tienen la culpa de que yo no haya encontrado nada que ame así. Si lo digo en voz alta, sueno como una envidiosa. Si no lo digo, me carcome. Así que estoy tratando de dejarlos en paz, pero al parecer eso tampoco les viene bien
ESTÁS LEYENDO
Primeras veces
Fanfiction¿Cuántas primeras veces le puedes dar a una persona antes de que su marca se haga imborrable? Ella está dispuesta a tensar la cuerda solo para compartir esas primeras veces con él. Él habría hecho cualquier cosa que ella le pidiera. Hasta que no lo...
