36. ¿A dónde vamos?

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En la actualidad.

Villa se queda dormido por un rato luego de que Mel se va.

Nunca lo admitirá ante nadie, pero la visita de ella le hizo bien.

Sin embargo, cuando se despierta, está solo de nuevo; y la soledad es aplastante. En el silencio opresivo de su casa a oscuras, no escucha nada más que sus propios pensamientos, y son una lista de reproches que no puede callar.

Sabe que Mel tiene razón.

No puede solo esconderse y emborracharse por el resto de su vida.

Tiene buenos amigos, una familia que lo quiere y una carrera que le encanta, y no es ciego a nada de eso.

Está seguro de que eventualmente lo bueno va a pesar lo suficiente para que se levante, solo que no esta noche.

Va a la cocina por una botella de tequila y la destapa.

Se deja caer en el sofá. Pone alguna lista de reproducción para que llene el silencio con cualquier cosa, aunque ni siquiera le importa qué.

Empina la botella sobre sus labios y el licor le calienta el pecho.

Ese calor es todo lo que quiere. Esa sensación acogedora de entumecimiento falso y la euforia fugaz que sabe que vendrá hace que valga la pena cualquier cosa.

Le da igual si el bienestar es artificial y temporal, porque al menos está bien.

Así que bebe.

Se ha tomado un cuarto de la botella cuando llaman a su puerta.

Se arrellana en el sofá, decidido a ignorar a quién sea. Aumenta un poco el volumen de la música, porque ni siquiera quiere escuchar los golpes en su puerta.

A su invasor le importa un carajo, poque luego de tres toques que él ha decidido ignorar olímpicamente, una llave entra en la cerradura.

Villa se pone de pie de un salto, porque solo hay dos personas en el mundo con llave de su casa.

Una es su madre.

La otra lo odia, así que ya sabe que la puede descartar.

No quiere que su madre lo vea así, pero hasta él mismo se da cuenta de que se tambalea cuando se levanta, porque la borrachera de hoy se está mezclando con la de ayer y se ha intoxicado más rápido de lo que esperaba. No le da tiempo de esconder la botella o intentar adecentarse de algún modo cuando la puerta se abre.

Y revela a las hermanas Isaza del otro lado.

Ángela evalúa la situación. Le dice algo a Susana en voz baja, da media vuelta y se va discretamente.

Susana saca la llave de la cerradura y entra a su sala como si tal cosa.

Villa se limita a mirarla el silencio.

Ella se guarda la llave en su bolso mientras le devuelve la mirada.

Avanza en su dirección y Villa retrocede. Ella deja caer el bolso en el sofá y camina hacia la mesa de café. Toma la botella de tequila y la gira para leer la etiqueta.

No es el mejor tequila, pero a él le da lo mismo.

Ella levanta la botella y bebe un sorbo.

- ¿Cuál es la ocasión? – Es lo primero que le pregunta.

El sonido de su voz hace algo desastroso en el pecho de Villa, y él se odia por eso.

¿Por qué no la puede superar?

Primeras vecesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora