En la actualidad.
Es la primera vez que Susana está en la calle desde ese día.
Muchas cosas que se habían perdido en la niebla del trauma empiezan a reaparecer, y con ellas, su rabia contra Lucas.
Mientras el auto de Simón avanza por la avenida, recuerda como se lanzó a la calle para huir de él, y que un auto estuvo a punto de atropellarla. Recuerda que un desconocido la auxilió, y ni siquiera sabe quién es para agradecerle. No se acuerda de su cara.
Una persona cualquiera tuvo el buen corazón de sostenerla porque estaba a punto de desmayarse porque el hombre al que eligió y en quién confió acababa de patearla en el suelo.
Y ella se lo permitió.
La ira se cuece a fuego lento con el dolor, la decepción y el vacío.
Porque lo que más le duele es que ella sabe que le dio el permiso de hacerle eso con cada vez que lo defendió, y lo eligió por encima de sus amigos, su familia y ella misma.
- Susi – La llama Simón
- ¿Mmm?
- Respire – Le pide él, mirándola de reojo – Está haciendo algo muy valiente, pero tiene permitido estar asustada por verlo. Solo respire hondo. Mi gas pimienta y yo estamos con usted
Ella suelta una risita.
- Hay una cosa para usted en la guantera. Villa me pidió que los comprara y se los diera si me parecía que los necesitaba – Anuncia Simón con una sonrisita juguetona.
A lo mejor es porque todo su pecho cosquillea ante el sonido del nombre de Villa y de algún modo Simón lo sabe.
Ella finge sofisticación al abrir la guantera del auto de Simón lentamente en lugar de abalanzarse y arrancar la portezuela en su desesperación.
Adentro hay las cosas habituales de una guantera: Una botella de líquido limpiavidrios, un sobre con los documentos del carro, un trapo, una caja de kleenex...
Y un paquete de gusanos de goma.
Se le escapa una risita histérica y se cubre la boca para acallarla cuando Simón la mira con ternura. Toma el paquete de gomitas y cierra la guantera con delicadeza.
Rasga el empaque y saca uno. Luego le ofrece otro a Simón.
- Gracias por comprarlos – Dice ella con timidez
- De nada – Sonríe Simón
- ¿Qué?
- Nada, me gusta verla sonreír así. La vida a veces es muy mala, pero incluso cuando todo está lleno de mierda, siempre aparecen cosas bonitas. Solo hay que aferrarse a ellas
Susana suspira.
Se mira en el espejo retrovisor. Su cara sigue amoratada y su boca hinchada. El viento que entra por la ventanilla le echa el pelo hacia atrás, y la marca de la violencia en su rostro queda completamente expuesta.
Pero tiene en su boca el sabor de sus recuerdos más felices, y eso le da fuerzas para enfrentarse a todo.
Mira de reojo a Simón.
Él le sonríe.
- Te escribí una canción – Dice él de la nada
- ¿Qué? – Pregunta ella, mientras se lleva la mano al pecho - ¡Cántamela!
- ¿Así sin la guitarra ni nada?
- ¡Si! Aunque sea un pedacito
- La escribí esa noche en el hospital. Todavía no está terminada – Advierte él
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Primeras veces
Fanfiction¿Cuántas primeras veces le puedes dar a una persona antes de que su marca se haga imborrable? Ella está dispuesta a tensar la cuerda solo para compartir esas primeras veces con él. Él habría hecho cualquier cosa que ella le pidiera. Hasta que no lo...
