40. Primera oportunidad

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Juan Pablo Villamil.

- No, no. Si voy a vomitar, téngame esto – Decide Isaza y me pone en la mano la chaqueta que se ha puesto y quitado como 12 veces.

Se tambalea hacia unas plantas y lo dejo, porque solo está haciendo drama.

O eso creo.

Nunca lo he visto así de nervioso antes, así que no lo sé.

Suele ser una persona muy fuerte y centrada, así que verlo actuando como un niño es un poco extraño.

Se inclina hacia las plantas en cuestión.

Y vomita de verdad.

Oh.

Me acerco a él para al menos ayudarlo a sostenerse y que no se caiga sobre su propio vómito.

- Perro, ¿está bien? – Le pregunto cuando para de vomitar. Él se limpia la boca con una mano y deja escapar un sonido lastimero

- Nooo – Lloriquea

- Papi, ¿está así de nervioso o se me está muriendo? Dígame que hacer

Abre la boca para decirme algo cuando un auto frena en la acera frente a nosotros.

La puerta trasera se abre y Mel emerge primero.

Tiene el pelo rubio oscuro recogido en una coleta alta. Va vestida con un enterizo de una tela suave que la hace lucir elegante, y resalta todas las curvas peligrosas de su cuerpo, haciéndola verse guapísima.

Susana baja tras ella, y mi boca se seca.

Lleva puesto un vestido del color de la sangre ajustado a ese cuerpo que me vuelve loco. Tiene unos aros grandes en las orejas y la boca pintada de un tono oscuro. Sus rizos caen sueltos sobre sus hombros, y mi cerebro se queda corto procesando su belleza.

Sus ojos se encuentran con los míos, y me evalúan con interés.

La cuestión de conocernos tantísimo es que los dos tenemos claros los puntos débiles del otro. Ella sabe que sus pecas me enloquecen, y está enseñando lo justo de escote para exhibirlas. Yo me vestí de negro, lo que sé que le gusta lo suficiente.

Nuestras miradas se entrelazan, y todo lo que no podemos tocar con nuestras manos lo recorremos descaradamente con los ojos. Ella empieza a sonreír mientras se acercan. Entonces, Isaza gira y procede a vomitar de nuevo.

Mel se adelanta y entre los dos lo sostenemos.

Cuando termina, lo alejamos de las plantas que vomitó, algo que creo que este restaurante elegante al que vinimos no apreciará, y lo sentamos en un andén.

Mel le toca la frente. Le toma el pulso. Le revisa las pupilas.

- La peor cita del mundo – Se queja él, haciendo eco de lo que estoy pensando

- Cállate – Reniega Mel – Dime que sientes

- Me duele el estómago. Y tengo frío – Responde Isaza

- Dime qué comiste hoy – Le pide Mel

Isaza mira a Susi por ayuda. Ella se lo piensa.

- Desayunamos tostadas y huevo. Almorzamos una lasaña que hizo mi mamá – Indica Susana – Nos separamos luego de eso, pero yo estoy bien, así que no creo que el problema viniera de la casa

- No comí nada desde que Villa me avisó de esto – Se queja Isa – Estaba tan nervioso que no podía comer. Me tomé un jugo de mango que había en la nevera del estudio

Primeras vecesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora