❝ Alfas, seres primitivos que actúan conformé a sus instintos mas profundos.
Louis Tomlinson es un pequeño alfa fuera de lo común en esa comunidad, de naturaleza tímida y personalidad cálida, nada brusco como suelen ser los de su raza. En cambio Har...
Harry corrió mucho en su forma de lobo, el enorme pesar que sentía en el corazón no le dejaba pensar mucho, sus patas estaban lastimadas y dolían mucho,pero no se comparaba con el profundo dolor en su corazón, lugar que se estaba comenzando a sentir vacío que Louis ocupaba desde hace algunos años atrás.
Su lobo quería regresar y arrastrar su pancita, sólo para recibir caricias y su todo lo que había dicho ese leoncito fueran todas mentiras, se estaba mintiendo de una forma tan mediocre que a él le molestó profundamente ser la daga que le dejará en claro todo lo que había pasado.
Aulló por horas, lastimado y muy golpeado por las palabras de Louis, sólo supo cantarle a la luna en búsqueda de consuelo, pero esta no hacía más que sólo brillar desde la lejanía, pero no quería perder las esperanzas, hizo una promesa en un día especial:
"Te amare sin importar el tuempo y el espacio"
Como se arrepentía de haber hecho un juramento por el resto de su vida, porque seguramente, así como juró amar para siempre a una sola persona, su lobo no le dejaría amar a nadie más que sólo a él, el maldito gato que le hizo trizas el corazón y la voluntad de seguir peleando.
Siguió corriendo tratando desesperadamente de encontrar un poco de sosiego para su alma que herida y hecha jirones estaba, hasta que sus patas tronaron y le obligaron a caer de trompa al suelo dando algunas vueltas, antes de quedar laxo en un solo lugar, en donde gimio de dolor y volvió a aullar.
Aullar.
Aullar.
Aullar.
Por que sólo para eso eran buenos los lobos y sus estúpidas costumbres, en las que por cierto, nunca había creído. Al pasar los minutos, cuando su lobo se resignó y supo asimilado todo lo que había pasado, cambio a su forma humana, sorprendiéndose con torrentes calientes de lágrimas, bajando por sus mejillas como un río sin cause, gritó desesperado.
No sólo su lobo amaba a Louis, él humano que nunca había sentido nada por nadie, ni siquiera por sus amigos o por él mismo, también estaba enamorado. Tan enamorado que por eso sentía por completo, como su corazón lloraba lágrimas de sangre en su pecho, volvió a gritar y a revolverse en el lugar en donde estaba, del inmenso dolor físico y mental que estaba experimentando.
Amables, fuertes y cálidos brazos le sorprendieron, cuando se apegaron unos a su cintura, otros en su cuello y los más cálidos y fuertes, apretaban el pequeño círculo que formaban las tres personas convirtiendolas en cuatro.
—A-ayúdame —tartamudeo con la voz agrietada y con su respiración agitada por la estúpidas lágrimas que se arremolinaban en sus ojos con puro dolor —, pa-padre, duele.
Al decir la última palabra su voz se quebró más de lo que estaba y volvió a llorar y a gritar, pensó que su padre le llamaría de las peores e impensables formas posibles, que le echaría en cara todo lo que le dijo podía pasar de malo teniendo una relación con otro alfa, contrario a ello, su padre le miraba con lágrimas bajando por su rostro casi similar al suyo.
—Mi querido hijo —expreso el hombre con su siempre usual voz ronca y dominancia que aunque estuviera quebrado viendo derretirse en dolor a su hijo, no decaía ni siquiera un poco —. Somos una familia y estamos aquí para apoyarte siempre.
—Duele mucho —volvió a decir, golpeando el pecho y sacando a relucir sus garras, queriendo arrancar su corazón para ya no sentir más de aquello tan insoportable —. Quiero morir.
Su hermano se pegó más a él y su padre Omega igual, ambos expeliendo sus aromas suaves y atrayentes para hacerle olvidar el dolor y las ganas de morir.
—Todo estará bien, hermano, somos una familia —dijo sollozante su querido hermanito.
De pronto, los lazos que creía olvidados volvieron a latir, su familia estaba más completa que nunca, eso hizo que el dolor se fuera un poco, pero permaneciera aún aquella soledad que sentía al no tener a su alfita consigo, sólo era una distracción que se sentía tan bien, tan correcta.
Mientras su padre le ayudaba ponerse en pie, entonces el sarcasmo inundó su cuerpo entero y mientras, lágrimas bajaban por su ahora, inexpresivo rostro, y el viento movía en ondas su cabello, suspiro cansado y se pregunto:
¡Ah!~
¿Cómo terminó en aquella situación tan placentera?
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