Capítulo 39

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¡Brasil!

-Igual, chicos, no se emocionen-aclara Aixha-allá está todo en ruinas. Y vamos para estar a salvo y planear nuestro próximo paso.

No podremos disfrutar nada, ni el mar, ni la ciudad, ni el clima...todo porque está destruido.

Bueno, al menos estaremos en otro lugar.

-¿Cuánto falta?-rezonga Pobby luego de un largo rato-¡Quiero ver a mi hermano!

-Falta, Pobby-dice una mujer.

-Pero Kirah, ¡quiero ver a mi hermano!

-Sh-la calla ella-escuché algo.

-¡Seguro no fue mi hermano, porque el no está aquí!-grita Pobby.

-¡Cierra la boca!-exclama Kirah en voz baja.

A continuación va corriendo hacia la ventana más próxima y se choca contra ella, apoyando los brazos en el vidrio para ver mejor.

Se despega de la ventana y va trotando hacia Benjamin. Le dice algo en un susurro que no descifro.

Él suelta un suspiro y aprieta los dientes tensando su mandíbula.

-Temía que eso pasara-murmura.

Le lanzo una mirada a Sam, que le deja de dar importancia con un gesto de mano y frunciendo el ceño.

Benjamin viene agarrándose de los barrotes del techo, se frena delante nuestro y dice desganado:

-Kirah ha escuchado otros helicópteros. Y Roob ha activado el rastreo, creemos que nos persiguen.

Lo que faltaba. ¿Cómo no lo hemos pensado?
Ahora, toda nuestra misión, nuestro plan, ha sido en vano.
Nos persiguen. ¿Y ahora qué? Supongo que cambiar de destino o dirección no tiene sentido. Si van muy cerca, podrían seguirnos de igual manera.
Siendo sincera no sé qué hacer ahora.

-No se preocupen. Tenemos defensas-dice Roob en voz alta.

Me levanto del asiento rápidamente y voy hacia la ventana. Miro hacia atrás, sin embargo lo único que veo es una espesa niebla. Hacia abajo, se ve una gran cantidad de árboles de selva, de distintos colores, mayormente verde oscuro, que cubren el suelo.
-¿Crees que podrían atacarnos?-pregunta Rory confundido.

Benjamín pestañea y niega con la cabeza. Observa el exterior con cierta preocupación,
-Rogemos que no. Al menos hasta que lleguemos, allí tengo un par de amigos que nos ayudarán-responde.

Uff, qué alivio. ¡No! La verdad no estoy segura. Este plan se ha ido por las bordas y no sé cómo arreglarlo.
¿Qué pasará cuando lleguemos? ¿Los amigos de Benjamin son para confiar? Tengo mucho de qué dudar.
-¿Y si no sale como esperamos?-pregunto mirando por la ventana.

Rory se acerca a mí y me apoya una mano en el hombro.
-Ya lo sabes: estando juntos no pasará nada.
-¿Pero si son más que nosotros?-no me quedo conforme con la respuesta de Rory.

Él alza las cejas,
-Lo dudo. Pero si lo fueran, tu inteligencia y tu valentía son más potentes que los de cinco de sus hombres.

Sonrío. Es lindo que te motiven.

-Estamos por cruzar el atlántico-informa Roob girando la cabeza-supongo que quedan unas tres o cuatro horas.

Un largo viaje.
Abro la botella de agua que me dio Ernest y bebo un poco.
-¿Por qué entramos tantos en los helicópteros?-pregunta Pobby.

Benjamin sonríe.
Yo también había pensado lo mismo, pero preferí callarme.
-Son especiales-responde Benjamin sin dejar de sonreír. Se encoge de hombros-diseñados por sin acaso.
-¿Sabían que esto pasaría?-sigue Pobby con cara de preocupación.
-En parte-Benjamin suelta un suspiro-da igual, no pudimos detenerlos.

Pobby se acerca a él.
-Hicieron lo que pudieron-lo consuela dulcemente.

Benjamín asiente y sonríe leve.

Sam me llama. Voy con él.
-Mira eso-dice fascinado, señalando hacia afuera de la ventana.
Observo y me quedo anonadada. Roob no va muy alto, por lo que puede verse con claridad lo que pasa abajo.
En el mar-estamos sobre él-hay dos delfines haciendo un show quién sabe por qué y para quién. Los dulces animales saltan uno encima del otro, avanzando mar adentro.
Sonrío y miro más.
Todo sigue muy divertido, hasta que los pobres delfines se topan con un tiburón claramente blanco.
Los delfines quieren salir pitando, pero el tiburón es más rápido. Alcanza a uno por la aleta y tarda un momento en masticarlo.
Mientras el otro quiere escaparse, pero igual lo alcanza.
Aparto la vista de la ventana, sacando la sonrisa de mi cara.
-Qué pena-susurra Sam haciendo lo mismo.

Lo único que podía distraernos en este lugar, se ha esfumado.

Un día antesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora