Capítulo 18

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Vaya. Nunca habría creído que cuando estás derrotado, te sientes así.

Porque esto sucede: una mujer loca quiere acabar con mi vida, pero ¿por qué? Que yo sepa, no le he hecho nada malo.

Y que yo sepa, tengo muchas desventajas.

Por ejemplo:

Ella es la "vice-jefa". Yo soy una más de todos los de aquí.

Ella puede transportarse sin hacer problema, yo sin embargo apenas puedo salir.

Tiene dinero. Yo también, pero aquí no.

Y Angus vierte cada día toda su confianza en ella. Y a mi nunca me ve.

Trato de tranquilizarme lo mayormente posible.

—Debes escapar —dice Jul dando un respingo—, huye.

¿Escapar? ¿A dónde? ¿Con quién? ¿Para qué?

Niego con la cabeza.

—Hay algo que no entiendo. ¿Por qué quiere matarme? No le he hecho nada.

Jul pestañea dos veces antes de mirarme fijamente.

—Le has hecho algo: nacer. —Me quedo helada al escuchar esas palabras—. Savanna sólo quiere fama, reconocimiento, ¿cómo crees que consiguió su dinero? —respiro profundo— Exacto. No eres la primera que morirá.

—¿No tienes fe en mi?

Jul hace una mueca.

—No es precisamente eso. —Se pone de pie, se aleja un poco hacia la puerta y continúa—. Pero, que yo sepa, nadie ha sobrevivido.

Abre la puerta, se retira y se cierra sola. Me deja allí, con la palabra en la boca, con millones de dudas que se alimentan con mi cerebro.

¿Nadie ha sobrevivido? Esto quiere decir que... ¿yo no soy la primera?

¿Por qué  entre todas estas personas, me ha elegido a mí?

Es algo que deberé averiguar.

Agarro el control remoto y activo un dispositivo que tiene Sam en el bolsillo, me lo dio por si lo necesitaba y no sabía dónde estaba. Cuando lo prendo, automáticamente aparece una gran sala, pero la pantalla se mueve, así que quiere decir que Sam está caminando. Lo veo con mucha prisa.

Abre una puerta y de repente se encuentra en el pasillo, viniendo hacia aquí.

A los minutos (el pasillo es muy largo) doy un respingo al escuchar que tocan la puerta. Me he dormido.

—Pasa —digo acomodandome en la cama.

La puerta se abre con un fuerte estruendo, Sam cierra los ojos y apreta los labios.

—Hola —susurra abriendo los ojos con una leve sonrisa—. Quería hacer el menor ruido posible, pero esta cosa no ha ayudado mucho.

—Sam, tengo que decirte algo —confieso—. Hoy vi a Jul y...

Me detengo al ver el rostro de Sam. Se pasa las manos por el cabello y luego por la barbilla.

—Te he dicho que no me gusta mucho ese niño.

Cierro los ojos y suspiro. ¿Por qué no le agrada Jul?

—Bueno, me confesó algo muy chocante —prosigo—, él... dejó claro que Savanna quiere matarme.

Esta vez, sus rasgos faciales pasan del cansancio, al miedo absoluto.

Levanta las cejas y traga saliva. Respira profundamente, pero claramente no le salen las palabras.

Cómo que... ¿quiere matarte? —pregunta al cabo de un rato— Vamos, todos sabemos que Savanna es una inútil y egocéntrica persona, pero... ¿matar a alguien? ¿matarte a tí?

—¿Por qué especificaste "matarte a tí"?

—Pues... es que eres especial para mí —aclara—. Eh...eres especial, supongo.

Debo preguntarle a él, el me contestará, el no me defraudará, el es... la única persona en la que puedo confiar ahora.

Trato de formular la pregunta lo más bien posible:

—¿Por qué la gente me trata como si fuera diferente a ellos? —digo al fin con la furia amenazando en explotar mis venas— Me siento excluida de la palabra "normal", no tengo siquiera un vínculo alguno con las personas de aquí, y nadie contesta lo que pregunto. Pero tú sí eres la persona indicada para decírmelo, contéstame, Sam. Dime qué es lo que me diferencia.

Él respira profundo por décima vez y se sienta en frente mío, con una pierna flexionada y la otra estirada.

Estamos tan cerca, hay tanto silencio que puedo escuchar su irregular respiración.

Parpadea, abre los ojos y se encuentra con mi mirada.

—Tu capacidad de no rendirte nunca es lo que te hace diferente —logra decir sin apartar la mirada ni parpadear—. Tu modo de atrapar a las personas con tus palabras, de no ser rencorosa, pero a pesar de todo buena persona. A eso es a lo que me refiero.

De acuerdo...

Sin embargo hay algo con lo que no estoy de acuerdo: hay algo más.
—No creo que atrape a muchas personas con mis palabras —susurro sonriendo levemente—. A Savanna, por ejemplo. Me matará sin importar lo que diga, sin importar por qué.
Sam se rie con desgano, y sonríe de costado.
—Olvida a Savanna. No la odies. Estarías dándole demasiada importancia.


Un día antesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora