—¿Perdidos? —pregunta Rory como puede— Pero... ¿Cómo volveremos... entonces? Estoy perdiendo mucha sangre.
Y tiene razón.
—Escuchen... por ahora debemos encontrar agua —digo. Porque es verdad, mientras Rory esté limpio y sin sangrar, estamos bien— No sé... yo no recuerdo el camino. ¿Y tú Sam?
No llega a contestar, cuando Rory se desvanece de nuestros brazos y cae desplomado al suelo.
—Está muy débil —dice Sam negando con la cabeza—. Ve a por agua.
Me levanto del suelo y giro a la derecha. Para mi sorpresa —y alivio— encuentro un canal de agua potable a unos pasos de allí.
Sumerjo mi mano en el agua y hago un pocito con ella. Acerco el agua a mi boca y trago. El líquido frío y exquisito —en estos momentos— pasa por mi garganta sin molestia.
—¡Aquí hay agua! —grito, porque no puedo llevar el agua de ninguna forma.
Al ver que no vienen ni contestan, giro por la piedra de nuevo para ver lo que hacen.
—Chicos, los he llamado, ¡hay agua!
Sam viene corriendo. Luego cierra los ojos y retrocede por Rory. Vienen cojeando hasta el canal de agua.
—Siéntate al borde —le digo a Rory. Él lo hace.
Agarro el agua como la otra vez y le paso la mano en la cara a Rory.
Sam me mira algo celoso. Pero no le hago caso, obvio que no. Esto es importante.
—¡Auch! —exclama Rory cuando le paso la mano por la herida de la frente. Refriego para limpiar bien— ¿Sabes que existe algo que se llama "delicadeza"?
Luego le limpio los brazos. Cuando llego al brazo derecho, se lo giro para lavarlo bien... pero Rory llora de dolor.
—Creo... que está... quebrado —dice apretando los dientes.
—Tengo una idea —dice Sam, y se aleja hasta un árbol con plantas grandes.
Le lavo un poco el cabello rubio y le digo:
—Toma agua.
Se inclina un poco y toma agua. Cierra los ojos y suelta el aire con la boca.
—Increíblemente rica.
Sam vuelve con una gran hoja doblada, sostenida por dos pequeñas lianas que se juntan arriba.
—Es una especie de pañuelo, para que sostengas tu brazo en alto —le dice a Rory, entregándoselo.
Lo ayudo a ponérselo y el posa su brazo allí.
—Gracias —le dice a Sam.
Después tomamos agua todos nuevamente.
—Rory, ¿estás bien? —digo— ¿Puedes seguir?
El me mira y luego a Sam.
—Creo que todos debemos descansar.
Miro el cielo y está anocheciendo. Pero hay algo que me preocupa mucho más: el frío en el ambiente aumenta con cada minuto.
Trato de ocultar mi miedo.
—Sí-dice Sam—. Busquemos un buen lugar para descansar y comer algo.
Sam se levanta y respira hondo. Gira en su lugar unas cinco o seis veces, mirando en todas las direcciones. Luego se frena frente a nosotros y hace un ademán con las manos.
—Vamos a tener que buscar bien un lugar.
Asiento con la cabeza y me pongo de pie para ayudar a Rory. Él se levanta haciendo un gran esfuerzo.
Llevamos un buen tiempo buscando. Me aseguro de que Rory pueda seguir caminando agarrándose de rocas, porque yo lo he llevado mucho tiempo.
—Chicos —dice agitado Rory, apoyándose en un árbol—. Creo que encontré un lugar.
Vamos a donde nos llama y creo que es una especie de fosa metida en una cueva. Es un perfecto lugar.
—Genial —dice Sam sacudiendose las manos—, iré a por leña.
Me quedo con Rory sola, creo que... es un buen momento para hablar. Nunca se llevó muy bien con Sam, a pesar de que... claro, él estaba poseído.
La idea que tenía sobre Rory estaba muy equivocada. Ahora parece dulce, y no interesado en mí como siempre. Creo que asumió que estoy con Sam.
—¿Qué sucede, Rory? —pregunto, porque no deja de mirarme.
Se sienta con cuidado en una roca y me observa. Yo me siento al frente suyo.
Él sonríe de costado.
—Es sólo que... —cierra los ojos y los abre nuevamente, como si no pudiera decir algo— Nada, nada. Olvídalo.
—Dime, por favor.
Él se relame y me saca la mano. Se aleja de mí. Yo vuelvo a sentarme. No entiendo nada.
Vacila antes de hablar:
—¿Por qué no me dejaron tirado? —pregunta mirándome fijamente.
¿Cómo es capaz de preguntarme algo así?
—Después de todo lo que les he hecho... me han ayudado —dice algo sorprendido.
Sonrío y me paso la mano por la cara.
-No eras consciente de lo que hacías —digo, mirando el suelo—. No podías limitarte en ello.
Los ojos se le ponen llorosos y se le quiebra la voz.
—Sabías que era peligro y te acercaste a mí —susurra.
A los segundos, contesto:
—Yo creo que el peligro es divertido.
Él se rie.
—¿Divertido? —dice irónicamente— A veces el peligro puede matarte, ¿consideras a eso divertido?
—La muerte forma parte de la vida. Y la vida es muy divertida si sabes aprovecharla.
Pestaña y sonríe. Iba a decirme algo, pero nuestro momento se esfuma cuando Sam entra por la cueva con muchas ramas.
—Bueno, creo que es suficiente por hoy... —nos mira a los dos, atónito— Perdón... ¿me voy de nuevo?
Reímos y Rory habla:
—No, Sam —me mira—sólo debo decirte que tienes una novia maravillosa.
Él me pasa un brazo por el hombro derecho y me besa en la mejilla.
—Lo sé —responde.
Rory ríe.
—Bueno, bueno. Tampoco presumas.
Sam sonríe y acomoda las ramas para prenderlas.
—¿Y con qué se supone que la prenderás? —digo riendo.
Sam nos observa y saca del bolsillo un pequeño encendedor.
—Tu chico siempre listo —hace una pausa—. He puesto una trampa para poder comer algo... iré a verla.
Se retira, haciendo ruido con las zapatillas.
A los diez segundos, vuelve con una especie de conejo blanco agarrado de su mano.
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Un día antes
Science FictionCatalina no puede creer que las personas que viven en el edificio que se encuentra ahora por accidente no son completamente humanas. Si ella está allí, quiere decir que tampoco es 100% humana. Ella es atormentada en sueños por Tuck Hapelly, alguien...
