Paz para las fiestas decembrinas.

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Mirando a mi alrededor tomé del techo un ladrillo, dejándome caer por un lado de ellos, escucharon mis garras rascar el suelo ligeramente, pero para cuando se giraron ya los había golpeado, quitándoles sus sudaderas los amarré con las mismas y los llevé a la estación de policía junto al maletín, todo de forma anónima, y luego recibí otro mensaje, mirando el celular:

"Buen trabajo Moon, estaremos en contacto"

Durante dos semanas, tras lo ocurrido en el colegio me mantuve en casa con Grace y los demás durante el día, y durante una que otra noche salía a las calles, Richard tuvo que extender su visita esas dos semanas, tiempo en el que pudo conocerse más con Maya por videochat, jugar videojuegos conmigo, dibujar y ver alguna serie, de hecho se ofreció a ayudarme con mis tareas, realmente no extrañaba las clases en línea, pero mi desfogue era ese sujeto extraño que me enviaba mensajes de ubicaciones.

Todas las ubicaciones fueron sitios donde se llevaban a cabo intercambios de esas armas, o donde una persona planeaba atacar a algún furro con esta arma, y en las peores era enfrentar salvajes, viendo que prácticamente esto iba de largo no podría salir de casa en blusa de tirantes para poder volar y con las lluvias constantes, así que sacrificando una sudadera negra le hice agujeros para las alas, al igual que a unas playeras, comprando un bate metálico y cargando conmigo aquel taser que no volví a usar luego del secuestro de Ghart, recibí el apodo del "Caballero de la noche", la mejor referencia que pudieron usar para una sombra desconocida que protegía a los furros y detenían los intentos de los anti furros para acabar con los afectados, y que claramente era yo.

Tanto salvajes como criminales me encargué de dejarlos frente a la policía, inconscientes y amarrados.

Como los casos de personas salvajes se redujo considerablemente en el estado (principalmente en la capital) las personas que huyeron en sus coches al principio regresaron, y otros que buscaban huir de donde vivían llegaron, el toque de queda se detuvo y entonces me tuve que despedir de Richi, retomar la escuela y volver al trabajo.

Esa mañana llevé volando a Richi al aeropuerto, al final no fue mala idea agujerear la espalda de mis prendas, sólo tenía que parchar y dar forma a los agujeros para que no se deshilaran, por lo que no sentía frío mientras volabamos, me despedí de mi amigo con un abrazo, le regalé un dibujo y esperé con el que tuviera que tomar el avión.

-Voy a volver Moon, sólo espéralo- aseguró para cuando se encontraba corriendo a tomar su vuelo, se había convencido de ser estudiante de intercambio, eso o alguien lo convenció, pero de todas maneras estaba contento con ello.

Volví al colegio, extrañando a mis amigos de la facultad de contabilidad, pero decidiendo verlos en el receso, pues ahora mi salón estaba unos pisos más arriba y en una dirección diferente, tomando aire antes de entrar con una sonrisa, me senté junto a Susie, la cual con mucha confianza me abrazó.

-AWWW mi heroína está bien- dijo entre siseos.

-Gracias Susie, me alegra que tú también estés bien- dije.

-La mayoría estamos bien, sí- dijo Reese haciéndome mirar toda el aula, siendo el único asiento vacío el de Baloo-

-Es una pena que no encuentren la cura a ello todavía, pero tranquila- me dijo la serpiente dándome palmaditas en la espalda-

-Sí , bueno... ¿Se enteraron que el toque de queda no fue respetado por los antifurros?- preguntó Clarisse mostrandonos su celular.

Clarisse era una gatita negra con manchas blancas, aseguraba que su altura no cambió, así que siempre midió no más de 1.62m, por lo que para mostrarnos una nota en twitter en su celular saltó un poco, ya que de cierta manera, bajo la ausencia del toro Susie y yo éramos las más altas del aula.

Ms. Lullaby Donde viven las historias. Descúbrelo ahora