Para cuando Polarys se había ido a dormir y yo me encontraba poniéndome mi pijama Vanessa apareció recargada en la pared con una sonrisa y las cejas levantadas, al igual que sus orejas.
-¿Y bien?- preguntó.
-¿Y bien qué cosa?- pregunté yo de vuelta.
-Tú ya sabes, Polarys finalmente te dijo lo de la cita-
-Oh, si- respondí fingiendo desinterés, pero ya que le estaba dando la espalda mientras me ponía el pants podía disimular la enorme sonrisa que tenía, y sosteniendo mi cola con la excusa de meterla en el agujero del pants tampoco me delató.
-No puedes ir con tu ropa de siempre, necesitamos ir a comprar ropa- dijo con más emoción.
-Debí suponer que venías de shopping a Florida, más que por la convención-.
-Obvio- dijo para reírse después.
-Tú ganas, la verdad estoy muy nerviosa- dije girándome rápidamente de golpe, -No puedo ir a una cita en pijama, en ropa reveladora, no voy a arruinar mi primera cita-
-¿Qué no tu primera cita fue con Ghart?-
-Resultó usarlo para salir del closet, no cuenta- repliqué.
-Okey tú ganas, te llevaré a comprar ropa y luego irás a tu cita con más confianza-
-¿Puedo ir?- se escuchó a Barry preguntar mientras entraba al cuarto.
-Cosas de chicas Barry, lo siento- dijo de inmediato Vanessa bateándolo bien bonito.
-Sí Barry, lo siento yo también- dije notando que, aunque su metabolismo le permitió bajar esa enorme barriga que hizo en la convención aún le era muy difícil caminar, y eso solo me daría ansiedad por la puntualidad de estar con Polarys.
Así entonces me fui a dormir, quedandome dormida hasta las 2 de la madrugada, pues el ansia de saber qué haría al dia siguiente no me dejó dormir temprano, y despertandome a las 10, para esa hora Vanessa ya me regañaba de que debíamos habernos levantado temprano y que incluso ya debíamos estar regresando... me valió madres, no puede irse sin mí.
Escuché sus regaños mientras me vestía y salí con ella apresuradamente, con unas bermudas color hueso y una blusa de tirantes color azul, entrando a un mall cerca de una playa donde me maraville por el tamaño y la iluminación, Michigan tenía un centro comercial muy hermoso, sobre todo de noche, pero debía admitir que el de ésta parte de Florida era muy grande, iluminado y limpio.
Las primeras tiendas de ropa fueron descepción tras descepción, pues ninguna prenda sugerida por Vanessa me gustaba, o le terminaba de convencer a ella luego de verme con ella puesta.
-¿Qué te parecería llevar algo más femenino? siempre andas con mezclilla, ¿qué tal una falda?-
-A eso un rotundo no, no me gusta- respondí, siendo que realmente nunca las había usado, ustedes saben la razón, ella no.
-Como quieras... hummm... ¿que tal una camisa? tampoco te he visto con una y te imagino muy bien- dijo a continuación sacando una camisa rosada con patrones de hojas de palmera de color oscuro contrastando con la parte de Florida en la que estábamos y con el rosa como fondo.
-Quizás pueda probar camisas- dije entrando a los vestidores.
"¿A Polarys le gustará más una chica femenina?" llegué a pensar antes de darme cuenta de lo que hacía, llevaba unos meses conociéndolo ya, y aún no sabía mi secreto.
-Bien... dije qué le diría en un momento a solas... quizás ese momento esté a la vuelta de la esquina- dije con las mejillas rojas y las orejas bajas antes de salir del vestidor con mi nueva prenda puesta.
ESTÁS LEYENDO
Ms. Lullaby
FantasyA todos los furrys seguramente se les pasó por la cabeza la idea de algún día convertirse en sus fursonas pero... ¿se imaginan que la razón de su transformación sea un Virus? Esta historia sustituirá a la reciente enfermedad COVID 19 por el Fur-Z, u...
