Narra Kendall McCartney
Salí de la habitación tan roja, que sentía el calor en mis mejillas.
Maldito Kendall, sabía cómo enfadarme, hacerme reír y cómo hacer que me salga la vergüenza hasta por los codos.
Suspiré para olvidar ese momento, debí haberle pegado la patada de su vida... La próxima será.
Bajé las escaleras y escuché el televisor sonando. David.
Caminé hasta la sala de la T.V. y allí encontré a mi hermano, con una cerveza (que no sé cómo metió a la casa, ya que mamá detesta y prohibe el alcohol) y un tazón de palomitas. Estaba tan concentrado en el juego de futból americano, que no notó mi presencia.
— Hola. —dije.
— Hey. —saludó sin mirarme.
— Emm... ¿Adónde están papá y mamá?
— Trabajando. —metió su mano en el tazón de palomitas y luego las metió en su boca. Todas. Asco...
Momento, ¿trabajando? ¿El sábado trabajaban desde temprano?
— ¿Tan temprano?
— Son las 2 de la tarde. —abrí mis ojos como platos. ¿Tanto había dormido?
— Mierda. —murmuré.
— Hablando de mierda: Deberías llamar a ese amigo tuyo y decirle que Green Bay es una mierda. —se burló y fruncí el ceño sin comprender— Futból americano. —señaló a la pantalla— Dile que se vaya olvidando de su cita contigo. —rió. ¿El equipo de David iba ganando? Genial. Bueno, siendo sincera, ahora mismo no me importaría tener una cita con Kendall. Pero una cita real.
— Sí... le diré... le diré luego. —dije nerviosa, si David se enteraba de que Kendall estaba aquí, me mataría, lo mataría y se mataría— Vuelvo... vuelvo luego. —dije y salí disparada hacia mi habitación, cerré la puerta atrás de mí y encontré a Kendall sentado en mi cama, con mi toalla de baño en la cintura.
— ¿Y la ropa? —rodé los ojos.
— La olvidé, me quedé hablando con David. Ah, y dice que tu equipo va perdiendo.
— ¡¿Qué?! ¡Green Bay Packers nunca pierde! ¡Nunca! —gritó.
— Ey cálmate, es solo futból, hay cosas más importantes ahor...
— ¿Qué dijiste? ¡¿Solo futból?!
Dios, era tan exagerado.
— Cálmate, sino no iré por ropa para tí. —amenazé.
— Ya ya, perdón. Pero sigo pensando que me debes una disculpa. —se cruzó de brazos.
— ¿Por qué? —alzé una ceja.
— Primero que todo, por alzar la ceja. —se puso de pie y empezó a acercarse a mí.
Abdomen. Abdomen. Abdomen.
— Segundo, porque el futból no es solo futból —llegó hasta mí y me miró a los ojos— El futból es un estilo de vida, te adaptas, pero cuando quieres dejarlo, te es imposible —su voz se estaba volviendo más lenta y suave—. Te vuelves tan adicto, que no quieres que el partido nunca termine, haces lo que sea para que cada segundo del juego dure más y más. Durante el partido te puedes volver loco tomando decisiones, debes decidir si cagarla o hacer la anotación que cambiaría el juego. —a medida que hablaba, se acercaba. Y a medida que se acercaba, más quería besarlo— El futból se ve fácil, pero cuando lo intentas, notas que es complicado. Daría cualquier cosa, por saber cuál es la jugada que cambiará mi juego.
ESTÁS LEYENDO
Kendall y Kendall
Jugendliteratur[ACTUALMENTE EN EDICIÓN] Kendall es egocéntrico y Kendall es sencilla. Kendall es un idiota y Kendall es lista. Kendall es narcisista y Kendall es humilde. Kendall cree que con un par de ojos verdes y un cuerpo perfecto tiene al mundo en la palma de...
