75. "-Sé lo que te digo."

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Un año después

Bajé del taxi y miré mi casa después de 2 semanas. No había pasado mucho tiempo para ser honesta, pero nunca, en todo el tiempo que llevaba viviendo ahí, había estado tan lejos de casa.

Tomé mi maleta y entré, recibiendo una cálida bienvenida de parte de mi familia. Ahí estaban mamá, papá, David, Haley y Abigail.

Los saludé a todos, quienes me recibieron como si hubiera ido a la guerra, y luego nos sentamos a charlar, semanas fuera y ya extrañaba hacerlo.

   
- ¿Qué tal el campamento? -preguntó papá.

- Fue lindo. -reconocí- Jamás creí conocer a personas tan parecidas a mí. Todos tenían pasiones por diferentes instrumentos o cosas así y era genial.

- ¿Entonces era tipo Camp Rock? -preguntó David y yo reí.

- Ehh... No.

- ¿Cuándo tienes el próximo recital? -preguntó mamá.

- Mañana por la noche, me presentaré con Bridget y con Marcus.

- Fantástico. -sonrió ella- Ahí estaremos.


Horas más tarde, estaba descansando en mi habitación, mirando las fotos que se habían acumulado en mi pared.
En ellas, fotos de Chris y Charlie, de la pequeña Abigail, que me había hecho la tía más feliz del mundo desde que nació, y además, fotos de mi familia y de Julie.

Resulta que conseguí una amiga, después de tanto tiempo. Su nombre era Julie.
Era una chica sumamente alegre y me hacía borrar los malos momentos. De hecho, con ella no habían malos ratos. Nos habíamos hecho mejores amigas a mitad del curso del año pasado.

Recordé que debía llamarla.

Tomé mi celular y le marqué. Ella contestó varios segundos después.

- No me digas que acabas de llegar.

- Bueno, no te lo diré.

- ¡Tu llegada se adelantó! -adivinó- ¿No se supone que te venías en 3 días?

- Sí, pero mañana tengo recital y no podía faltar, así que pedí permiso y volví antes.

- Te odio. Llego en 30 minutos, ve buscando "Votos de Amor".

- ¿Cuántas veces tengo que decirte que me quedo dormida con esa clase de películas?

- No molestes, Kendary.

Ella me llamaba por nombres que claramente no eran el mío, para molestarme.


- Apúrate en venir, Julia.

Corté la llamada.

Esperé a Julie hasta que llegó con un brazo lleno de comida y, en el otro, Abigail.
Julie amaba a Abby, decía que era como una muñeca como las que tenía cuando era pequeña. Yo solo no comprendía cómo podía comparar a un feo bebé plástico con rostro diabólico y poco humano, con esa belleza de piel suave y rostro angelical. Ah y sin mencionar esos preciosos ojos verdes iguales a los de su tía.


- Entonces, ¿algún chico candente con guitarra eléctrica? -negué- ¿Trompeta? ¿Piano? ¿Ukelele? ¿Triángulo? -negué todas- ¿Fuiste a un campamento de música o a un convento de monjas? -reí fuertemente.

Kendall y KendallDonde viven las historias. Descúbrelo ahora