71. "Todo estaba cambiando."

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Estaba acostada en mi cama y en mi reloj pronto sonarían las 6 a.m.
No sabía por qué lo había dejado activado si ya no tenía clases, pero ahí estaba. No había podido conciliar el sueño desde que había llegado a casa.

Simplemente no me salía de la cabeza la manera en la que me miró antes de que las puertas se cerraran.

¿Qué pasaría con nosotros?

Es decir, me dijo que lo pensaría y... se fue.

No contestaba ni las llamadas de Peter, no creo que contestara las mías.

Sonó mi alarma, pero no me levanté. Sólo la apagué y me quedé en cama.
Minutos después, tocaron la puerta. Al no recibir respuesta de mi parte, la abrieron. Era mamá.

Se acercó a mí y se sentó al lado de mi cama.

- ¿Pasó algo malo?

- Kendall... -aclaré mi garganta- Kendall se fue. -ella frunció el ceño, confundida.

- ¿A dónde?

- A Los Ángeles.

- ¿Por qué? ¿Por cuánto tiempo?

- No sé, creo que fue por nuestra discusión -confesé-, pero espero que no. Y tampoco sé por cuánto tiempo se irá. -sentía las lágrimas amenazando a salir.

- No sé qué decirte... Pero si quieres decirle algo, deberías llamarlo... creo.

- No le coge las llamadas a Peter que es su mejor amigo, menos me contestará a mí. -ella se rascó el cuello.

- Bueno, puedo preguntarle a su padre si quieres -ofreció-. Ya sabes, de una manera sutil y que no se dé cuenta. -guiñó un ojo.

- Tranquila, algún día hablaré con Kendall. -le sonreí levemente- Si él no quiere hablarme, no lo obligaré.

- Bien... -murmura poco convencida- ¿Te quedarás todo el día en casa? -asentí- Bueno. Emm... Iré a trabajar, nos vemos en la noche. -se levantó y dirigió a la puerta. Antes de salir, se giró y se despidió con la mano.

- Adiós. -murmuré más para mí, que para ella.

Narra Kendall Adams

Intentaba mirar sobre las cabezas de las personas, pero era imposible. Eran demasiadas las personas que intentaban salir del aeropuerto y, de la misma manera, eran demasiadas las personas que buscaban a sus familiares que llegaban.

En mi caso particular, yo buscaba a mis tíos Brenda y Ben.

Ambos eran personas muy amables, Brenda era hermana de mamá, y eran bastante parecidas, a decir verdad.
A ambos, no los veía desde que tenía 10 años.

Al despejarse un poco la zona, divisé a mis tíos, Ben, con un cartel que decía "Kendal", así con una sola "l". Y Brenda, seguía buscándome. Al parecer, no me reconocían, porque estaba a pocos metros frente a ellos y no me dijeron nada.

Me acerqué unos pasos y ambos posaron sus ojos en mí.

- Hola.

- ¿Kendall? -preguntó ella, sorprendida.

- Soy yo. -ambos sonrieron y se acercaron a abrazarme.

- ¡Estás tan grande! -exclamó ella- Vamos, debes venir cansado por el viaje.

   
El tío Ben tomó mi valija y me guiaron hacia el auto. Subí en los asientos de atrás y mi tía hablaba:

Kendall y KendallDonde viven las historias. Descúbrelo ahora