25-AU Libre

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Cita

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El dia de la ansiada cita para la pareja había llegado, Carlo soluciono casi todos sus problemas familiares y de negocios para estar con su francés y el oficial se tomó un dia

libre para acompañar al italiano a donde esté le quisiera llevar.

Horacio salió de su departamento y bajo por el ascensor hasta llegar a la acera donde su lindo novio le esperaba apoyado en el Mercedez, amaba al cenizo aunque supiera que era un mafiosos que muy posiblemente lo suyo no durará tanto como a ambos le gustaría, y que acabaría teniendo que arrestarlo o incluso peor matarlo,. pero esos pensamientos eran para otro momento, debía disfrutar esa cita que el italiano le ha prometido y luego pensar en los problemas que acarreaba una relación de dos bandos enemigos.

El cenizo se acercó a él y dejó un beso en sus labios mancharse los propios de el labial que segundos atrás su pareja se había puesto y soltó una risa. —Buenos días cariños, me gusta tu pintalabios, sabe muy rico a fresa.

—Hola cariño, gracias es nuevo.

Le abrió la puerta del copiloto y le dejó pasar dentro del auto con una sonrisa, para después darle la vuelta al coche y subirse en su lugar, colocó las llaves en la ranura del auto y la giró poniéndolo en marcha, listo para conducir hacia la feria, en el lugar donde la cita iba a transcurrir, el se lo había prometido a su chico dias atras, y Carlo Gambino siempre cumplia sus promesas, sobre todo si esa promesa se la hacia a el amor de su vida.

Apoyó su mano sobre la pierna de Horacio y sonrió para besar su mejilla. —Hoy estoy solo para ti, te lo prometo el Cejas se está ocupando del gimnasio y de todo lo demás.

Una sonrisa de ojo a ojo se pintó en los labios del oficial, esperaba que eso fuera cierto y en mitad de la cita alguien no le llamara para molestarle y que tuviera que salir corriendo hacia su gimnasio.

Siguió conduciendo hasta el puerto, donde la feria se celebraba y aparco el coche, salió del mismo y dio la vuelta para abrirle la puerta a su chico, el cual soltó una risa por lo caballeroso que estaba siendo y bajó del auto, cerró la puerta y tomó la mano de Carlo para comenzar a caminar a los juegos y puestos que llenaban el embarcadero, plagando la orilla de luces de colores y música que pertenecia a los juegos.

Paso a paso se adentraron en el mar de gente ansiosa por ganar algún premio de las tantas casetas de juegos del lugar o de subirse en alguna de las atracciones, ellos tenían un destino fijo en ese momento, o mejor dicho el mafioso tenía un destino ya fijo el cual su novio desconocía por lo que está siendo arrastrado por el Gambino el cual ignoraba sus quejas, ya habría tiempo de comprar comida o de conseguir cualquier premio, el quería llevar a su chico al lugar más mágico de la feria, la noria.

La cual ante sus ojos se situaba y de la que el cenizo días atrás había comprado tickets para ambos, tickets que solo con mostrarlos se saltaron la larga cola de persona que había esperando para subir a la atracción, cosa que aprovecharon par burlarse de los clientes en voz baja y soltando algunas risas.

—Suerte que compré esto para poder ir más rápido. —Habló Carlo mientras soltaba una risa y mientras veía a la noria, solo faltaban poco minutos para que la misma se detuviera y ellos pudieran subir en una de las sabinas.

—Ya lo tenias todo planeado ¿No?

—¿Para el mejor hombre del mundo? Por supuesto que sí, se que te gusta la feria y todas esas luces y cosas, así que el traje y como es una disculpa por la última cita que arruino el Ceja pues quiero que se a tu cita perfecta, luego vamos a algunos juegos y te consigo algún peluche o lo que tu quieras y te invitaré a un helado. —Explicó con una amplia sonrisa en sus labios y mientras subía a la cabina que se detuvo delante suya, se sentó en el banquito y observó a su novio.

Hoarcio sostuvo la mano de su chico con fuerza tras entrar, tenía miedo a las altura y aunque es un miedo muy común nunca lo había dicho en voz alta, y nadie más que él mismo lo sabía, pero Carlo al sentir como su mano estaba siendo apretada con fuerza supuso lo que pasaba y él porque su chico tenía una mueca en su rostro.

—¿Te dan miedo las alturas?

—Si....—Se confesó mientras miraba por el cristal el mar bajo su posición, ¿Y si se caía la cabina? Su muerte sería muy dolorosa si esa cabina por algún casual se despegaba de la enorme estructura que le sostenía en el aire, aunque se estrellaria con su chico.

—Las vistas son casi tan bonitas como tu. —Essa palabras sacaron al oficial de su mente llena de pensamientos en los que ambos morían y lograron que sus ojos se fijaran en el italiano el cual le sonrió y besó sus labios, definitivamente su novio sabía cómo cautivarle, y como hacer que sus malos pensamientos relacionados con fallos en la noria que les mantenía a 135 metros de altura sobre el mar y no le dejaba distinguir con lucidez las personas que aún esperaban a que la noria bajara y poder montarse en la misma.

El artefacto comenzó a bajar lo que logró que el francés apretará con más fuerza la mano de sus acompañante con miedo, el cual tomó la misma y dio algunos besos en el dorso de la mano lo que logró una sonrisa en el menor.

El cual gracias a los suaves besos dejados en su mano se logró tranquilizar hasta que la cápsula donde estaba la pareja se detuvo en el suelo, la puerta se abrió y Perez salió con rapidez del lugar, lo cual consiguió una risa de su pareja, el cual le siguió y tomo su mano para dirigirse a algún puesto de comida, eso seguro que calmaría a su chico de ojos lindos.

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1041 palabras

Carlo Gambino MonthHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora