09

1.1K 112 84
                                        

Cualquier persona cuerda te aseguraría que, lo correcto siempre sería lo que te gusta, lo que te mueve por dentro y lo que te hace sentir bien. Pero claramente la cabeza de Steve no funcionaba como las del resto... 

Tenía miedo.

¿Qué es lo que haces cuando no conoces algo, te asusta y encima no quieres arriesgarte? Así es, te alejas, si bien no sea la gran cosa. La respuesta natural del cuerpo ante el miedo es alejarte. Había metido la pata al haber ido a la casa rodante ese fin de semana. Tenía que haber sido más inteligente; haber actuado por encima de sus tontos impulsos, pero ahora era tarde para eso, pues había abierto una puerta en su interior la cuál era completamente diferente, nueva y que prometía demasiado, pero le atemorizaba fisgonear dentro.

Constantemente se preguntaba cuánto tiempo estaría soportándose. Mientras, mantenía las esperanzas de que al actuar como un estúpido dejara buenos resultados. Era preferible continuar con su trivial vida, ignorando lo sucedido.

[...]

Ignorar el asunto de Eddie a lo mejor podría ser sencillo si él cooperara; si las actitudes del azabache se mantuvieran al margen. Y por, "mantenerse al margen" lastimosamente no me refiero a ninguna cosa sugestiva. Me refiero a que por lo menos actuara normal, o que por un demonio, hiciera lo cotidiano.

¿Como qué? Como por ejemplo: mostrarse en el trabajo. Aparecer en la tienda de batidos, ponerse en ese mostrador y atender a los descorteses clientes, como hacía antes. Pero no, eso no sucedió.

La semana empezó a transcurrir como siempre lo hacía, pero la única leve y pequeña diferencia, fue que Munson dejó de aparecer en Starcourt.

Se descubrió a si mismo mirando el local de los batidos al primer instante que pisó el centro comercial, para nunca verlo llegar, ni al día siguiente, ni al siguiente...

Si se hubiera aparecido como siempre, a lo mejor no estaría como loco observando la tienda vecina, preguntándose por él. No era normal su ausencia. ¿Le habría pasado algo? ¿O estaría completamente despechado por lo sucedido entre ambos y se había visto en la obligación de dejar el trabajo y la ciudad para siempre?...

Ese pensamiento era bastante estúpido, a decir verdad. Steve se daba demasiada importancia. Pero, seguía existiendo esa posibilidad...

¿Y si se había cansado de ver la carota de Harrington todos los días, a sabiendas que era un cobarde el cuál primero le insinuaba, se lo cogía, y después se arrepentía y por esa simple razón renunció...? 

Sinceramente, si él fuera Eddie, hubiera hecho lo mismo. La mayoría del tiempo, hasta él no se sentía motivado para ver su cara, pero era una lástima, pues tenía que vivir consigo todos los días y mirarse al espejo todas las mañanas.

No podía culparse por la desaparición de Eddie, pero era un poco inevitable. Era un ridículo.

No sabía qué hacer. Entonces pensó: ¿Debería hacer algo? ¿Por qué? Claro que no. No debería hacer eso si sus planes eran ignorarlo y continuar con su vida. A lo mejor el hecho de que el azabache desvaneciera de la nada de Starcourt era lo que necesitaba para saber que hacía lo correcto, era la señal que precisaba para continuar.

[...]

Con el paso del tiempo, dejó de preocuparse por Munson y pudo avanzar con su día a día. Ya no permitiría que eso le quitara la tranquilidad. Lo único que deseaba muy dentro de su ser, era que estuviera sano o vivo, pues no negaría cómo su ausencia había sido muy repentina, pero se aferraba al impacto positivo que tendría sobre él.

Sc-OOPS Ahoy! [Steddie]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora