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La cabeza de Eddie empezó a ser un desastre.

Después de ese sábado, no evitó vagar más allá en los pensamientos que tenía sobre Steve. Pero, no eran los típicos, esta vez tenía miedo de aceptar que los encuentros no sexuales con Steve movieran algo en su interior, por más minúsculo que fuera.

Pero, ¿No lo tenía dominado ya? ¿No se había salido de la escuela para dejar eso atrás? ¿No se lo repetía todas las veces antes de volver a unir lazos con él?

No podía permitirse volver a donde mismo con Harrington, donde las cosas fueran sentimentales. No cuando el punto de su relación no era ese... 

Tenía que ponerse un alto, detenerse, saber lo que era sano para él.

Y sinceramente, era consciente cómo no terminaría bien si resultaba siendo el único de los dos que encontraba un rumbo incorrecto en su relación. 

Ojalá no hubiera aceptado ver esa mentada película. 

¿O esto estaba destinado a pasar en algún momento y Vaselina no tenía relación con esto? 

Mucho que pensar. Como fuera... No debía culparse, ya no podía cambiar el pasado. Pero sí el futuro.

Empezó a replantearse si era lo correcto seguir en contacto con él. Se sentía como un estúpido preadolescente otra vez, vulnerable y diminuto.

Sonaba bien un descanso... Hace menos de tres días proyectaba que no se llenaría, pero esto ya era fuerza mayor, un hecho con el que no ansiaba lidiar y sabía que no era apto de controlarlo si se le salía de las manos: estaba topando con pared. Eddie conocía sus límites. O eso pretendía hacer.

—No vengas a mi casa este fin de semana —le dijo, sonando un poco duro. Esa tonalidad sorprendió a Steve, el cuál estimaba cómo justamente avanzaban con su amistad.

Al observar su reacción, Munson sintió como si le acabara de pegar a un cachorrito en el hocico.

—No malentiendas... —dijo. Maldito Steve cachondo, pensó—. Es sólo que... Los chicos y yo queríamos ver si armamos más partidas de Calabozos y Dragones. Ya sabes...

Ahora era esa excusa, después conseguiría el resto y cuando menos se diera cuenta, le diría con exactitud que ya no le apetecía verlo... (Cuando era ilógico, pues se vería muy abrupto) (Pero probablemente Steve era muy ingenuo como para tomar conciencia de eso).

El semblante del castaño cambió y asintió como si nada, recordando algo.

—Está bien. Acabo de recordar que... El domingo es el cumpleaños de mi mamá —mencionó, tratando de no reír por su descuido—... No le he comprado nada. Puedo aprovechar para hacerlo.

Eddie asintió, tal vez un poquito decepcionado al ver que Steve consiguió otra actividad tan rápido. Claro que él no era su única distracción, qué te pasaba Munson... ¿No es eso lo que buscabas?

Entonces, para el fin de semana, Eddie se hallaba solo en su casa rodante como lo hacía antes de que este desastre comenzara.

Por un momento deseó que la presencia de su tío estuviera ahí, para poder beber con él y olvidar el embrollo de Steve por un rato. Wayne era gran compañía de borrachera cuando no se ponía a recordar cada desgracia de su vida y se aseguraba de contárselas a Eddie como si le importara, le contaba lo mismo todas las veces, se sabía el discurso de memoria.

Sonrió ante el recuerdo.

Bueno, posiblemente juntarse con sus amigos a beber sin necesidad de involucrar Calabozos y Dragones era una idea viable. No serían capaces de negarle una cerveza.

Sc-OOPS Ahoy! [Steddie]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora