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🌻Venus, una talentosa bailarina exótica, ha perfeccionado el arte de ocultar su vida nocturna tras una fachada de normalidad. Durante más de dos años, ha dominado el equilibrio entre sus estudios universitarios y su trabajo, generando ingresos...
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—Aquí tienes tu cámara —la coloco en las manos de Drake—, sana y salva. Me regala una sonrisa y asiente; la enciende.
—Venus —habla con suavidad en mi oído Enoc—. Tu cita te está esperando.
Asiento y me giro para ir hacia mi habitación para cambiarme. Pero su mano me detiene de nuevo.
—Espera.
Drake clava sus ojos en el agarre que ha impuesto Enoc, atento a cualquier movimiento. No es como si él fuera a maltratarme o algo, pero Drake nos cuida; el anterior encargado era un idiota.
—¿Estás haciendo algo en especial con ella? —niego.
—Claro que no, a mí también me parece raro que me pida.
Enoc suelta el aire que ha contenido en sus pulmones y se rasca la cabeza.
—Me ha hablado para que solo ella tenga acceso a ti —abro mis ojos, sorprendida—. No le confirmé nada; le expliqué que es algo que tengo que hablar contigo.
Estoy congelada. Mi compañera de trabajo camina por detrás de mí y acaricia mi espalda con suavidad.
—Tienes el Golden ticket, aprovéchalo —se ríe y camina hacia su habitación.
—Sé que tienes que pensarlo, pero recuerda que, si aceptas, es muy probable que esté buscando algo más... íntimo.
Asiento intentando comprender la situación; sin embargo, no contesto a su aviso. Simplemente comienzo a caminar hacia mi habitación y espero cumplir con lo mío.
No es la primera vez que se me ofrece esto, pero sí la primera vez que una mujer lo hace. Siempre han sido hombres que esperaban tener una amante exclusiva. Aunque en esas ocasiones me negué de inmediato y ahora... ahora lo estoy pensando. Sería simplemente venir cuando ella lo solicite, cuando ella quiera. Pero es una novedad y no ganaría lo mismo.
Enciendo la luz de la habitación. La cama está perfectamente tendida, todo está limpio y acomodado; lo bueno de tener un servicio de limpieza contratado. Antes debía hacerlo yo y era tedioso.
Tomo el control remoto de las luces y las coloco en una tonalidad roja tenue. Camino hacia el baño y comienzo a desvestirme para ponerme un conjunto de ropa interior diferente.
Me quito el collar de Cristo, regalo de mi madre cuando cumplí 16 y más caro que mi propia vida: oro puro. Para ser sincera, lo detesto; no soy religiosa y no creo que haya algo más allá o un ser en el "cielo" que nos juzgue luego, solo imagino que seremos nada. Pero me apego a la religión por mamá.
Mi conjunto de ropa interior cambia a uno rojizo. Tomo unas medias de red para darle un detalle más erótico y una gargantilla negra con una argolla en el medio. Observo un pequeño hematoma en el costado de mi muslo izquierdo; anteayer tuve un accidente mientras me deslizaba, nada sexy.