Capítulo 20

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Deslizo la falda por mis piernas, Lisa se tomó el maldito atrevimiento de tomar una de las más provocativas que encontró en mi clóset y un bralette que no me permitirá hacer ningún movimiento brusco

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Deslizo la falda por mis piernas, Lisa se tomó el maldito atrevimiento de tomar una de las más provocativas que encontró en mi clóset y un bralette que no me permitirá hacer ningún movimiento brusco. Se me escapará una teta al exterior, sin duda. Lisa ingresa a la habitación con un vestido negro con detalles en encaje y muy provocativo. Viene con un labial en su mano, se acerca al espejo y lo desliza con mucho cuidado.

—Wanda está peor que mamá —anuncia y frunzo mi ceño, me acerco a mi hermana para indicarle que me suba el cierre de la falda. Cuerina negra y ajustadísima.

—¿Por qué?

—Está enloquecida con que te quedes, mi padre ha intentado besarla y le corrió la cara —escucho el cierre subirse con fuerza—. De verdad quiere agradarte, ¿ya te llevas bien con ella?

Nos besamos, ¿eso cuenta como buena relación?

—Sigue sin agradarme —miento, me giro para verla y le quito el labial. Lo deslizo por sus labios, sus ojos grises me admiran y examinan mi rostro como si fuera la primera vez que me mira.

—¿Cómo se siente? —la miro sin entender.

—¿Qué?

—¿Cómo se siente el sexo?

—Lisa.

—No, de verdad quiero saber —dejo de pintarle los labios, lo analizo y lo pienso—. ¿Alguna vez lo hiciste con una mujer?

—¿Qué? —pregunto confundida y frunzo mi ceño.

—No quiero que pienses que soy rara, entiendo tus ideas del hombre es para la mujer y bla, bla, bla —suspira y camina con seguridad hacia la cama, se recuesta mirando el techo—. Me gusta la hermana de Pier.

—¿Sofía? —pregunto sorprendida.

—Sí, ¿qué otra hermana tiene Pier? ¿Vas a juzgarme?

—No, no —me acerco a ella y enredo mis manos con las suyas—. Está bien que te guste quien sea, independientemente de si es mujer o no —sus ojos me miran con atención—, solo te tiene que gustar a ti, ¿y ella?

—También le gusto, solo... no le digas a mamá.

—Si le digo te meterá en un centro de rehabilitación —me levanto, sostengo sus manos más fuerte y la levanto de la cama—. Haz lo que a ti te haga feliz, ¿sí?

—Gracias por no ser diferente —me abraza con fuerza, debía decirle lo que hacía, Sofía lo sabe y que mi hermana y ella comiencen a tener lo que sea es un problema. Golpean la puerta—. Bien, tú no le hagas caso, solo sal y camina, que papá se arregle con Wanda la malvada.

Solté una suave risa, abrimos la puerta y, en vez de encontrarnos con Wanda, mi padre estaba ahí.

—Pier está en la entrada.

IMPURA IDonde viven las historias. Descúbrelo ahora