Capítulo 9

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Tiro sobre la cama mis vestidos; según mamá, serán solo dos semanas y luego podré volver a la normalidad de dormir en mi cama, junto a mis cosas

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Tiro sobre la cama mis vestidos; según mamá, serán solo dos semanas y luego podré volver a la normalidad de dormir en mi cama, junto a mis cosas. Siguiendo la rutina aburrida que manejo, gracias, mamá por arruinar mi vida y aunque intenté, de verdad supliqué que no me obligara a ir, insistió. Al parecer mi padre, Tristán, la convenció de que yo debía pasar tiempo junto a él y ahora debo cumplir con ello. Odio a todo el mundo. Llevo a mi boca un pedazo de sándwich, mis ojos se deslizan por la maleta y suspiro con pesadez.

No quiero hacer esto, estoy cansada, anoche no dormí bien. Luego de que terminara la pequeña introducción de juego de rol con Escarlata, que parece gustarle que le diga mami, y sin sobrepasar los límites de su tacto, se fue. Pero me mantuvo de rodillas enfrente de ella, con eso tapándome los ojos y preguntaba cosas; solo quería hablarme... pero sin perder mi estado de sumisión absoluto.

Pier entra a mi habitación con otro sándwich, se tira sobre la cama y me analiza. Llegó esta mañana para desayunar y trajo cosas dulces para que lo perdonara.

—Tu madre me acaba de obligar a jurarle que no te tocaré hasta el matrimonio —fruncí mi ceño y suelto una suave risa—, es un poco extremista.

—Claro que lo es —suspiro.

—¿Has pensado en eso? —pregunta y lo miro.

—¿En lo extremista que es mi madre? Sí, justo ahora que estoy empacando.

—No, no —niega. Comienzo a doblar mis vestidos y los acomodo con mucho cuidado dentro de la maleta—. Hablo sobre el casamiento, la familia y los hijos...

—Oh... yo...

—Yo sí quiero tener hijos, quiero casarme contigo y tener una familia —comenta con alegría. Le doy una suave sonrisa, pero ya no tengo ganas de contestar aquello y trato de cambiar de tema, preguntando sobre su hermana.

Lo cierto es que yo no quiero hijos y tampoco creo en el matrimonio; no necesito llevar un anillo para saber que esa persona está conmigo. Luego de que empaco, Pier me ayuda a subir la maleta a su auto; se encargaría de dejarme en la casa de mi padre y luego se iría a trabajar. Prometió no hacer más escándalos en Impura y me dejaría trabajar, pero advirtió que, si algo pasa, no quiere saberlo. Prefiere vivir con la mentira que perderme y eso está muy mal. Escarlata parece entender la línea que hay entre el contacto y el baile, o lo que sea que ella pida; no sobrepasaré eso.

—Artemis, llama si algo pasa, ¿sí? —asiento. Las manos de mi madre se acercan para acunar mi rostro y deposita un beso sobre mi frente. Sus labios están resecos y el beso me genera una molestia—. Despídeme de Lisa, ¿sí? —asentí.

—Ya me voy, Pier tiene que trabajar —asiente y vuelve a besarme, pero esta vez intenta abrazar mi cuerpo con más dureza. Es la primera vez que hace algo sola, sin mí, y sinceramente no entiendo por qué no ha querido que vaya con ella.

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