+18
🌻Venus, una talentosa bailarina exótica, ha perfeccionado el arte de ocultar su vida nocturna tras una fachada de normalidad. Durante más de dos años, ha dominado el equilibrio entre sus estudios universitarios y su trabajo, generando ingresos...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Luego de 20 minutos manejando sin rumbo alguno, me decidí por regresar y no al hogar donde Wanda me tenía, a Impura, porque necesito dinero y el único lugar donde sé que hay dinero es ahí. Hace dos horas que estoy afuera, esperando que Enoc ingrese, no hay rastro de Natasha o de Wanda, eso es reconfortante. Tengo en mi cintura la pistola con la que Wanda le disparó al civil y en mi sangre corre la valentía que necesito para correr o matarme, en todo caso. Observo sus cabellos rubios ingresar, le sigo los pasos y noto que no hay guardias en la puerta, en cuanto abre la puerta empujo su cuerpo dentro y, sorprendido, se gira.
—Venus —nombra.
—No digas mi puto nombre —murmuro— necesito que hagas algo por mí, por las buenas —saco la pistola de mi cintura y le apunto— o por las malas.
—¡Okey, tranquila, será por las buenas, soy tu amigo! —eleva sus manos tratando de que baje el arma— yo no la llamaré, tranquila —asiento y le creo, después de todo fue él quien me preguntó si quería ayudar para salirme— imagino que es dinero, ¿verdad? —asiento, él cierra los ojos y muerde su labio, asiente con suavidad y se encamina hacia su laptop.
—¿Qué harás?
—No puedes andar con efectivo, no es seguro —susurra, me acerco para notar que está en una página bancaria— te haré una transferencia.
—No tengo mis documentos —señala el fichero, lo abro y ahí descubro mi billetera, con mis cosas, hasta las llaves del auto de mamá. Lo tomo con rapidez.
—Bien, Venus, aléjate de las carreteras principales —le miro— y no vayas con la policía, eso solo te meterá en problemas.
—¡Merecen estar en la cárcel! —niega con rapidez.
—Tienen comprado al agente que lleva tu caso, solo te meterás en problemas, hazme caso y vete, lejos, a un lugar donde no te encuentren —traga saliva— Wanda es muy persistente y me temo que te encontrará, pero haz lo que sea para que no suceda aquello —me toma por las mejillas y sostiene mi rostro con delicadeza, con miedo de que el cristal de mi piel se destruya— hice lo que pude para que no hiciera esto, intenté convencerla de que era mala idea, pero estaba centrada en ti y cuando se enteró de lo de Gustavo fue espantoso, perdió por completo la razón —los ojos se le cristalizan— te quiero como a una hermana, Venus, y me duele muchísimo tenerte en esta situación, no te imaginas la culpa que siento —el latir de su corazón es audible, está desesperado. Dejo de sentir su tacto, limpia las lágrimas que se le han escapado de los ojos y respira profundamente— ahora vete, no salgas por adelante.
Asiento.
Las luces de Impura están tenues, la música suena con sensualidad, como si nunca hubiera desaparecido alguien aquí, las jóvenes no me notan y quiero gritarles que escapen, que huyan, que algún día algún demente se obsesionará con alguna y tendrán que correr por sus vidas, escapar.
Que su mayor miedo se hará realidad, que las atraparán en medio de la oscuridad, de la confusión y les tenderán la mano cuando, en realidad, ellos pusieron la trampa.