Capítulo 35

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Desde el último incidente, Natasha no permite que Wanda se quede a solas conmigo; prefiere hacerlo ella y que de Impura se encargue la mencionada

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Desde el último incidente, Natasha no permite que Wanda se quede a solas conmigo; prefiere hacerlo ella y que de Impura se encargue la mencionada. No le gustó mucho aquella opción, pero no le quedó de otra que aceptar. No pregunté qué hicieron con el cuerpo del oficial, ni con la patrulla, ni con sus cosas; solo me mantengo escuchando canciones en la radio, cocinando y aprendiendo todas las recetas que Natasha me enseña. Es mucho mejor compañía que Wanda, sé que está celosa, intenta no estarlo, pero cada tanto se le escapa algún comentario que hace enojar a Nat; ella se marcha, nos deja a solas y reaparece al otro día, pero no le dirige ni la más mínima palabra.

Ahora estamos en el sillón. Natasha encendió la televisión, Wanda no me deja, pero ha traído alguna de las nuevas películas en un pendrive y le ha costado, pero me trajo American Horror Story, todas sus temporadas. No puedo odiarla por eso, solo amarla. Reaparece con un plato de galletas y una taza de té para mí, la tomo en mis manos, le regalo una sonrisa amigable.

—Está caliente, ten cuidado —asiento, me reacomodo en el sillón y admiro con atención a Sarah Paulson, actuando encantadoramente como siempre. Mi madre nunca me dejó ver esta serie en casa, decía que era una invitación a que el diablo ingresara en nuestra casa. Escucho el auto de Wanda estacionarse afuera, está oscuro y lo único visible es mi reflejo en la ventana.

Wanda trajo un papel que impide que se vea de día el interior de la casa y ahora solo puedo ver de día; de noche ya no veo nada. Natasha se sienta a mi lado con una taza de café, deja otra en la mesita donde coloco las galletas, es para Wanda.

Observo los ojos verdes rápidamente, para luego desviar mi mirada al pasillo; la pelirroja trae un abrigo que sobrepasa el tamaño normal, nos mira a ambas mientras se quita todo el armamento contra el frío. No dice nada, solo se acerca, besa mis labios con rapidez y toma lugar a mi lado derecho.

—¿Qué ven? —pregunta, desliza sus manos por la taza de café y me da una mirada, yo la admiro mientras analizo cada una de sus acciones.

American Horror Story, ¿lo dije bien? —pregunta Natasha y asiento.

—Oh, suena interesante —sonríe—. Nat, Enoc quiere que cambiemos la ubicación del lugar —me hundo en el sillón, ambas se miran intensamente y temo que me vayan a penetrar con la mirada.

—¿Por qué?

—Se perdió un conejito y lo están buscando más desesperadamente que antes —Wanda desliza su tacto por mi cabello, se refieren a mí, está clarísimo—. Comunicado internacional —relame sus labios, dejo de verla y centro mi atención en la televisión.

—¿A dónde?

—No lo sé.

—¿Qué lugares te gustan, linda? —los ojos de Wanda se clavan en Natasha, el corazón se me va a salir y trago saliva de inmediato.

—Me gusta aquí —la mano de Wanda se coloca sobre mi rodilla, es apenas una caricia y lo hace para dejar el tema de lado.

—¿Podemos hablar en la cocina, Nat? —ambas se levantan, me dan una mirada rápida y los oigo caminar hacia el lugar mencionado, la puerta se cierra. No puedo oír nada, pero si no me entero, no me afecta.

IMPURA IDonde viven las historias. Descúbrelo ahora