Capítulo 21

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"—La gente siempre se burlará de ti, Arte, eres una niña especial y a las niñas especiales las personas las toman por tontas

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"—La gente siempre se burlará de ti, Arte, eres una niña especial y a las niñas especiales las personas las toman por tontas."

La voz de mi madre en mi cabeza tiene una repercusión insostenible, diciendo cosas que parecían tener sentido; ahora quiero llamar a la policía y pedirle que la arresten. La observo de rodillas frente al pequeño altar, está desde hace dos horas pidiendo disculpas por algo y no entiendo qué ha hecho que es tan malo para su cabeza. Probablemente doblar una hoja de la Biblia sin querer. Llevo a mi boca un poco de cereal, estoy lista para salir hace unos 20 minutos; según mi madre, la iglesia nos ha invitado a un pequeño "banquete" o algo así, es importante por algo, pero no he averiguado. En mi cabeza, la imagen de Pier, Wanda y Escarlata no me deja pensar con claridad.

Enoc no ha llamado, eso es bueno; creo que Escarlata quedó bastante satisfecha luego de penetrarme con un cinturón o decepcionada, quizás, no lo sé. Lo que sea, espero que no llame pronto, aún me duele la vagina.

Mi madre se levanta del suelo, acomoda su vestido y me sonríe, como si no pasara nada; le sigo el paso hacia el exterior, caminamos hacia el auto y una vez allí habla.

—Piero habló esta mañana —me comenta y la miro de inmediato—, dijo que tenía algo importante que decir, pero que lo haría en la iglesia, enfrente de todos.

No, no, no, no, por favor que no sea lo que yo estoy imaginando, no, Dios, no, por favor, me sostengo de la puerta que acababa de abrir y me quedo quieta, con el corazón a mil. Me va a dar algo, lo estoy presintiendo.

—No quiero ir, me siento mal —comento.

—Es porque solo has comido esos cereales solos, no le has puesto siquiera yogurt —niega y se abrocha el cinturón—. Sube de una vez, Artemis, no seas tonta.

—No quiero ir, de verdad.

—Sube al maldito auto, no me obligues a bajar y subirte a la fuerza —trago saliva con fuerza, la observo y asiento, no me queda de otra, debo subir. Pier ha cavado mi tumba y ahora quiere enterrarme. Dios no. Necesito hablar con Enoc, urgente.

"Piero. Iglesia. Noticia".

Es lo único que he podido escribir, resumido, preparándome a tiempo para cualquier situación.

"¿Iglesia?"

"Nuestro sagrado padre".

No recibo otra respuesta, observo las dos tildes y la hora de última vez. Estoy jodida, me van a joder y mi madre me prenderá fuego en ese mismo instante. ¡Dios, estoy yendo a mi propia muerte!

—¿Qué te parece, Wanda? —la miro de inmediato y frunzo mi ceño.

—¿Qué?

—Sí, ¿qué te parece ella? Es que el otro día vino tu padre a desayunar y... —suspiro y dejo caer su cabeza sobre el asiento, pero sin perder la vista del camino— yo nunca voy a dejar de tenerle afecto.

IMPURA IHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora