+18
🌻Venus, una talentosa bailarina exótica, ha perfeccionado el arte de ocultar su vida nocturna tras una fachada de normalidad. Durante más de dos años, ha dominado el equilibrio entre sus estudios universitarios y su trabajo, generando ingresos...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Amarro mi cabello en una coleta, la noche ha tomado un tono más caluroso que las noches anteriores y luego de un día sacándome fotos, para mi página, para la de Drake y para su pedido. La temática de este día fue Bob Esponja, horrible y morboso. La gente tiene gustos tan cuestionables, pero Dios, yo no puedo juzgarlos, soy una bailarina exótica y voy a la iglesia los domingos. No puedo siquiera opinar al respecto.
Enoc me dejó algunos mensajes diciendo que Escarlata estuvo en Impura y se cruzó con Pier. Intento reservarme el día de hoy, pero claramente Enoc tuvo que darle una respuesta negativa, al parecer no le gustó mucho y ahora quiere saber qué hago.
Detengo un taxi, en lugar de dar la dirección de mi hogar, doy la de Pier, vamos a hablar y espero que resulte bien.
No quiero terminar con él.
Apago mi móvil, no espero que nadie me moleste y mucho menos el trabajo, aunque Enoc sabe que no estaré disponible. Luego de unos quince minutos el amarillo se detiene enfrente de su casa, está todo apagado, pero sé que está dentro y la música me lo hace saber.
Oscura y deprimente, ese es Pier.
Me encamino hacia su puerta, toco timbre y espero a ser escuchada. No tarda mucho en acercarse a abrir la puerta, el azul de su mirada se funde con el mío y aunque está molesto, no puede evitar dar una pequeña sonrisa. Se acerca a mi cuerpo, aferrando sus brazos en mí y recibiéndome como si nunca nada nos hubiera roto a los dos.
Sus labios rápidamente encuentran un lugar en mi boca, enreda su lengua con suavidad y me penetra el alma con un solo beso, escucho cómo cierra la puerta detrás de nuestros cuerpos. La inquietud de sus manos viaja por las curvas de mi cuerpo, aprieta y se aferra al mío, haciéndome notar rápidamente que se ha encendido. Me trepo en su cuerpo, mis piernas se entrelazan en su cintura y nos encaminamos sin despegarnos hacia su habitación.
Los besos dejan mi boca, recorren mi cuello y en cuanto lo hace me tira sobre la cama, el sonido de los resortes me embauca en recuerdos y sonrío al recordar la primera vez que estuvimos juntos. Fue aquí, en esta cama y con uno de los resortes enterrado en mi espalda, tengo la cicatriz.
Es mínima, pero fue divertido y doloroso.
Pier detiene lo que hace, se apoya sobre mi cuerpo y conecta su mirada con la mía.
—Jamás haría algo para lastimarte, Artemis —susurra—, no quiero perderte tampoco —deslizo mi mano por su cabello, tirando de los mechones rubios hacia atrás y le sonrío con suavidad.
—No quiero peleas, no quiero celos y planteos —cierra sus ojos con pesar y asiente, aunque no quiere hacerlo, lo hace. Pero sospecho que Enoc ha tenido que ver al respecto.
—No me meteré en tu trabajo y mucho menos en lo que haces —susurra, deja caer su cabeza sobre mi pecho y escucha con atención lo acelerado que se ha puesto mi corazón.