Capítulo 32

4K 411 118
                                        

Wanda ha dejado la ventana abierta, la cortina se mece sin cuidado y el viento que proviene de afuera me golpea en el rostro

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Wanda ha dejado la ventana abierta, la cortina se mece sin cuidado y el viento que proviene de afuera me golpea en el rostro. Tengo su brazo aferrado a mi cintura, le he dado la espalda toda la noche y no he querido hacer ni el más mínimo movimiento. Estoy molesta, asustada y deseando en lo más profundo de mi alma que esto sea una pesadilla.

Deslizo mi mano por la suya, con mucho cuidado la quito de encima de mí, siento su cuerpo moverse y me volteo un poco para descubrir que se ha dado la vuelta. Suelto el aire dentro; con mucho cuidado y rezando para mis adentros, me levanto de la cama, necesito encontrar la forma de escapar, de huir.

Siento en mis pies el frío del suelo, las piernas desnudas me tiemblan y trato de aferrarme a mi cuerpo lo más que puedo. De puntillas voy con cuidado hacia la puerta. Contengo la respiración, cierro los ojos y giro la perilla, el rechinido es estruendoso, me volteo de inmediato a ver a Wanda: sigue durmiendo, soñando. ¿Cómo algo tan hermoso puede ser un monstruo?

Duerme con tanta tranquilidad, como si ella no fuera quien tiene a alguien secuestrado en una casa X, con una persona que está siendo buscada internacionalmente. ¿No tiene miedo? ¿No le preocupa ser descubierta? ¿Qué tan frío es su corazón para no sentir culpa alguna?

Apenas abro la puerta, saco todo mi cuerpo afuera y cierro nuevamente con mucho cuidado. Suelto el aire que han acumulado mis pulmones y noto de inmediato que estoy llorando. Mis mejillas están mojadas, chorreando gotas de mi angustia, y no me había dado cuenta de ello hasta ahora que el frío golpea la humedad. La casa de noche se ve oscura, apagada y tenebrosa, como si una bruja maligna viviera dentro de estas paredes. No hay nada fuera de lugar, los muebles y sus cosas están donde tienen que estar. Encima de la mesa descubro su teléfono. El corazón comienza a palpitarme aún más fuerte, me acerco y lo tomo, no espero mucho tiempo, sería un desastre que me descubra haciendo esto.

El móvil tiene contraseña, el fondo de pantalla es una foto de ella misma con una mujer mayor, ambas sonríen y por los rasgos parecidos deduzco que podría ser un familiar. Pienso que podría poner Wanda de contraseña.

¿Impura? ¿Quizás?

Incorrecto.

Wanda.

Incorrecto.

Natasha.

Incorrecto.

Natashaywanda.

Incorrecto.

Wandaynatasha.

Incorrecto.

¡Mierda!

Dejo el móvil en su lugar, nunca fui buena pensando contraseñas, el mío está sin una... el mío, ¿lo habrá dejado en su casa? No creo que sea tan estúpida de traerlo.

Me encamino hacia la puerta de entrada sin cuidado y haciendo ruido con los talones de mis pies, me percato de ello y voy más lento, respirando mi propia miseria, pensando en que quizás Wanda siga durmiendo. Abro la puerta sin llave, sin oposición. ¿Por qué?

IMPURA IDonde viven las historias. Descúbrelo ahora