—¡Prueba ahora! —gritó Gonzalo desde el otro lado del escenario.
Javier encendió la guitarra eléctrica desde el panel de control, le hizo la señal a Gonzalo y el sonido del instrumento llegó a sus oídos. La propia Silvia se encargó de levantar el pulgar para indicarle que todo sonaba bien.
—Una cosa menos —murmuró bajando el sonido—. ¿Qué queda?
—Ella.
Asintió sabiendo que eso podía pasar en cuestión de un minuto o casi a los cinco de empezar el concierto.
—¿Lo tenéis?
—Sí —contestó la técnico señalando el estuche donde tenía guardada la petaca—. Solo queda ella.
—No ha llegado todavía.
—¿Y sabéis cuándo va a ser esa llegada?
Pero Inma se encogió de hombros; absolutamente nadie sabía a qué hora llegaría, ni en qué circunstancias lo haría.
—¿Te quedas? Voy a echar un piti.
—Vete tranquilo.
El compañero le guiñó un ojo antes de dar media vuelta y marchar en dirección a la zona trasera, concretamente, a la salida de emergencia que utilizaban para todo el equipo de música.
—Me han dicho que ayer la lió muy gorda —comentó Inma apoyándose a su lado—. Tuvieron que subir hasta los del hotel a poner orden.
—Es fascinante que pueda cantar y acordarse de las canciones.
—Yo creo que lo usa como escape, una parte de ella no quiere olvidarse de ella.
—Creo que llega un momento que no depende de ella, ¿no?
La asistente de iluminación asintió vagamente, estaba de acuerdo, aunque no era un tema al que le hubiera dado muchas vueltas.
Inma era su gran amiga en el trabajo, la mejor. Se pasaban juntas, cuando había trabajo, las veinticuatro horas del día, pegadas la una a la otra. Una encargada de la iluminación, la otra del sonido; y ambas, pertenecientes al staff técnico de Anna Llamas, la artista en solitario revelación, salida de un talent show en que arrasó por completo.
Llevaban, aproximadamente, cinco meses de gira y ese concierto, era el último concierto; tras esas más de dos horas de show, las esperaban unas gloriosas vacaciones... Aunque seguramente no muy largas.
—¿Al final te vas a ir?
—Sí, a la ciudad, con mis padres. Y tampoco descarto irme un tiempo con mis abuelos al pueblo. ¿Tú?
—Me quedo con Teo, nos iremos de viaje a la playa supongo.
—¿Al final le vas a perdonar?
—No lo sé, pero él lo intenta y yo tampoco quiero condenarle por ello. Errores cometemos todos, ¿no?
—No lo sé, ya conoces mi opinión.
—Tampoco eres la mejor para dar consejos de amor, amiga. —Se ganó la inquisitiva mirada de Silvia—. ¿Qué? ¿Qué sabes sobre relaciones estables? Es más, ¿qué sabes sobre el amor?
Esas preguntas se calaron en el estómago de Silvia, apretándolo con fuerza; pero no fue capaz de contestar. Además, el alboroto que se empezó a crear a su espalda, les hizo girarse a las dos contemplando lo que era irremediable que sucediera.
—Aquí llega la estrella.
Era la hora.
Silvia salió de su habitáculo particular, ese que estaba detrás de la gran mesa de sonido, a un lado del escenario; viendo que, efectivamente, Anna Llamas acababa de entrar en el recinto. Cruzaba toda la pista, seguida de su manager y su asistente personal; un pobre idiota que necesitaba trabajo a toda costa.
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CANTA(ME)
Roman d'amourEl pasado y el presente de Silvia se ven enfrentados a causa de su jefa, la famosa Anna Llamas. Silvia, encargada del equipo de sonido de la exigente cantante; no lo tendrá nada fácil para soportar y controlar todo el torbellino que supone estar baj...
