Capítulo 2

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Marimar, su madre, estaba casi más emocionada que ella; y tampoco era una sorpresa. Llevaba sumergida en la gira de Anna casi siete meses, sin descansar ni un solo día. Una gira que le había llevado por todas las ciudades del país, pero también por las principales capitales de otros países. Todavía no comprendía que tenía la música de Anna Llamas para que hubiera pegado semejante pelotazo en tan poco tiempo. Aunque tampoco se iba a interesar en exceso en esa incógnita, no tenía tiempo ni interés suficiente.

Silvia se había levantado temprano, aunque su intención en principio fue dormir hasta el mediodía y después, por la tarde y con la calma, ir a casa de sus padres; eso no fue posible.

De la suculenta cena con su amiga Inma, acabaron a las tres de la mañana prácticamente; y llegó a casa a las cuatro entre despedidas y algunos lloros por parte de la de iluminación por no verse en mucho tiempo. Cierto era que, tampoco sería mucho, Silvia no soportaba estar mucho tiempo de vacaciones sin hacer nada.

Según sus billetes, llegaba a la ciudad de sus padres a las dos. En cuanto se levantó más temprano de lo que esperaba, compró los billetes; no iba a esperar más cuando era la primera que quería volver. Quería ver a sus padres y a sus amigas, y aprovechando que se acercaban las navidades, pero sobre todo, a su hermana.

Respecto a sus indomables amigas, en cuanto se enteraron que llegaba, quisieron organizar una cena y una fiesta; y aunque no tenía muchas ganas de salir por la noche cuando trabajaba en ello, las vio tan ilusionadas por reencontrarse, que no se atrevió a dejarles plantadas.

Una noche, no hacía daño a nadie.

JAVI_11:43

Mira esto, te va a encantar

Abrió el link que le había adjuntado en el mensaje de WhatsApp. Se trataba de una nota de prensa del concierto que hicieron la noche anterior.

Una espléndida Anna Llamas fascinó anoche al escenario más importante de todo el país.

La noche empezaba algo trágica con un público frío, culpa de ello lo tenía el tiempo, no ayudó nada a una cola en el exterior demasiado larga. Sin embargo, el desparpajo y el encanto natural de Anna hicieron que eso quedara olvidado casi de inmediato.

Anna tiene la suerte de rodearse de los mejores. Ella es la cúspide de una pirámide perfecta, empezando por una iluminación propia de grandes artistas americanos y acabando en un sonido tan ensordecedor como arrollador. No sé cómo lo han hecho sus mánagers para darle lo mejor a Anna, pero si es lista, sabrá como guardar ese diamante en bruto que se esconde entre bambalinas.

Anna no sería Anna Llamas sin su directo, sin su sonido.

Sin duda alguna, si es lista y sabe permanecer como nuestra gran y joven artista número uno en lista, le aguardan años y años de una carrera tan longeva como ella quiera.

Silvia no solía leer esas notas de prensa, a no ser que la noche hubiera sido un desastre; entonces, por puro masoquismo, se paraba a ver cuánto daño les habían hecho por algún fallo. Sin embargo, esa vez, era por una buena noticia, muy buena.

Cuando decidió estudiar y sumergirse en esa vida de conciertos, famosos y giras inacabables, sabía perfectamente dónde se estaba metiendo. Pero lo tenía muy claro. La adrenalina que sentían los cantantes, segundos antes de salir al escenario; también lo sentían ellos, los técnicos. Que un concierto fuera bien, no solo dependía del artista, sino de ellos. Un foco a destiempo, un punteo en una guitarra que no sonaba, un nivel inequívoco de un micrófono, un cable suelto en el escenario, la posición incorrecta del pie del micrófono principal o, sencillamente, que los niveles de sonido no fueran los adecuados... Todo eso y más dependía de ellos.

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